Crónica: Blood Sport + Prince Rama (Madrid)

100% Psych presenta:

Prince Rama+ Blood Sport en Madrid

Organizador: SON-Estrella Galicia

Dentro del ciclo 100% Psych promovido por Giradiscos y Universalodds, comenzado el pasado mes de abril en la capital y centrado en traer una gran muestra de la nueva psicodelia sea del estilo que sea, le ha tocado el turno a los ingleses Blood Sport y a las americanas Prince Rama, empezando por el telonero, cabe decir que fue una grata sorpresa escuchar a un grupo moderno de jovencitos que no imitan a nadie, nos podríamos remitir aún así, (la música siempre cita a otra música como en infinita sinfonía y sintonía con otras que a su vez citan a otras…)

Nos podemos siempre remontar a dinosaurios del pasado para hablar de Blood Sport, se puede hablar de The Pop Group o porqué no A Certain Ratio, música convulsa sin pararse un segundo, white african punk como estilo, tomando el título prestado de la banda Soviet Love. Punk -Funk- Free Rock…..Música orgánica, ruidista, con dos guitarras y un batería. Una de las preciosas guitarras lucía un estilo rock clásico, color madera. Entre los dos guitarras se comunicaban telepáticamente unidos por seis cuerdas, uno rasgaba mientras el otro seguía ritmos a su compañero. Música ex-tensa, salía de su tensión para revolcarte de nuevo en ella, música eterna, la canción jamás terminó, los samplers multipistas daban la sensación de que la sala estaba llena de músicas desordenadas, ya que como decía, la canción nunca paró, era el ambiente.

El batería que se movía como un muñeco sobre su instrumento, la cabeza se le iba como en un globo, era un pólipo músico, el pedal en intenso traqueteo, tuvo que pararse varias veces porque se le aflojaba, en una de estas aprovechó para rasguearlo, algo que nunca había visto, rasgueo de pedal de batería.

Blood Sport
Blood Sport

No hubo ningún descanso, así que los músicos bebían mientras tocaban a riesgo de casi empaparse la ropa de alcohol, el cantante descalzo tomando una copa de vino entre el ritmo post punk selvático (pensemos en una percusión que no para jamás). Sin duda una música tan larga es un deporte sangriento, teníamos algo de solaz con los extraños sonidos alienígenas que devolvía el micro con cable de chicle rojo, el mismo color que el halo solar que se situaba detrás decorando la sala. La canción de Blood Sport duró 48 minutos: “Current Condition Present Position Mix”.

Y al fin salieron a escena los príncipes de la fiesta, las hermanas Larson de Prince Rama y Ryan Sciaino a los sintetizadores, ataviadas con capas con rayos verdes como si vinieran de una promoción de Mattel de Masters Of The Universe, las eléctricas Larson nos carbonizaron a base de rayos positrónicos de buen rollismo. El estilo musical que han patentado se llama now age, una especie de música mística electrónica con dance, pop y rock y voces etéreas a lo Kate Bush o cavernosas tipo Siouxsie como ejercicio binario.

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Taraka Larson

Taraka Larson, duende anfetamínico, hablaba con efectos de voces al público con una voz masculina que parecía un gigante con comida en la boca que decía Ahoooora, Ahooooora, en homenaje a su último disco “Xtreme Now” y a la palabra que tenían puesta por toda la ropa ¡Now Now!, vestidas y pintadas con ropas fosforescentes, en el momento que se iban apagando las luces, al tener ojos pintados parecían tener los ojos abiertos. El concierto fue “Vini,vidi,vinci…” desde que salieron a escena no pararon de saltar descalzas en ningún momento, Nimai Larson, como de un metro ochenta no paraba de sonreír y brincar mientras aporreaba percusión y tambores, el primer tema algo anómalo como de punk del 77 con guitarra eléctrica “Xtreme Now Energy”, dio paso a un maremágnum de diversión y baile en un trallazo de luz y alegría en menos de una hora, no se tocaron temas medios, sino que se fue al grano sólo tocando hits de su discografía como “Bahia”, “Those Who Live For Love Will Live Forever”, “Now Is The Time Of Emotion”, o “So Destroyed”, en este último antes de comenzar nos dijo Destroooooy poniendo los cuernos….amenazando con lo que venía después, lanzamientos de agua, pie de micro en el suelo, la percusionista tocando junto con el teclista, Taraka que me imagino que hará yoga cantaba en el suelo tirándose sobre su cuerpo dejando su cabeza al revés. Medias de rayos y de La Gioconda en el más puro estilo camp, los movimientos místicos y gimnásticos de Taraka expandiendo el hechizo con sus manos sobre el público que sin duda surtió efecto, mirases por donde mirases, gente bailando y feliz. Baile Frankenstein bajo luces verdes, gestos hieráticos de sacerdotisa harimaguada, patadas ninja al ritmo de las explosiones de sonido y la pierna rozando el pecho de los asistentes.

Las hermanas Larson fueron estudiantes de arte, algo que se nota al ver la obra maestra de 17 minutos “No Age” un viaje de hongos visual. “Fake Til You Feel”, canciones que te hacían volver a épocas doradas del pasado de idealizaciones de nuestra infancia con robots, dibujos animados y películas alocadas y divertidas de hace 30 años. Canciones como “Fantasy” te hacen tomarte la magia más en serio con voces mayestáticas tipo Miranda Sex Garden, en esta canción Taraka cerraba los ojos del público, se ponía de rodillas en medio del público o se cubría con una túnica en el suelo levantándose pausadamente, su micrófono sufría de desdoblamiento a lo Linda Blair con voces cambiantes, y a veces también se persignaba como una madonna extasiada para terminar contorsionándose como una serpiente con sus enormes ojos verdes por la pintura fosforescente. Enloquecida completamente, se lanzó de espaldas sobre el público, como se montó a caballo sobre uno de los asistentes que le dio un rodeo por toda la sala.

Prince Rama
Prince Rama

“Vamos a ser muy hippie esta noche” y así fue, subió a todo el público al escenario a sentarse con ellas vestidas ahora en bata (piyama decían), “hablamos tex-mex, lo siento”, con toda la sala El Sol sentada sobre el escenario, mandó a callar diciendo ,Meditassión, me imitó escribiendo en mi libreta, tenía que ver con todo el mundo, nadie se salvaba, desde la segunda canción ya subió a una altísima periodista al escenario que bailó con ellos la canción entera; se encendió algún mechero en este bis fraternal con la gente moviéndose al compás de una bella canción acústica. Un incendio maravilloso donde se mezcló música de baile con espiritualidad cachonda…Divertidosss decía Nimai Larson, momentos estos donde se puede ver el poder curativo de la música insuflando amor y alegría a todo el público asistente, saliendo de allí completamente resucitado, espiritualizado y primaveral en uno de los conciertos más hermosos de lo que va de año. Demos gracias a los no menos dadaístas y felices Animal Collective, por haber sacado esta maravilla al estrellato.

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