El Fleje y From Beyond presentan (New Capac, Móstoles)

El Fleje y From Beyond presentan:

Brutalomania – Agnès Pe- Tube Tentacles & Gyakusatsu  – Catatonic State- Malevich

Viernes 29 de Octubre, 21:30

New Capac, Móstoles

 

Casi como si hubiéramos nacido en el Berlín de los años 80 con Einstürzende Neubauten y Malaria!, así nos sentimos muchos de los que asistimos la pasada noche del viernes en Móstoles en un local que suele ser hogar de grupos tipo crustcore- grindtech y lindezas por el estilo y que tenía un sonido genial decorado con telas de araña, calabazas y pipas derramadas por el suelo de unos cuencos enormes donde podías cogerlas. La gente iba disfrazada de muertos vivientes, monstruos y brujas pero no éramos nosotros, los ciudadanos estaban aprovechando el fin de semana, para celebrar el Halloween que es el día 31 de Octubre y que algunos de nosotros ya celebramos a diario.

Esta inadjetivable noche donde hubieron gritos, tuercas por el suelo, vísceras de cerebro y otras cosas que iré desvelando empezó con la música del dúo Malevich, música abstracta para formar geometrías en tu mente, un bajista con voces invisibles, sonidos atmosféricos, unas visuales maravillosas con unas extrañas cabezas de fetos giratorias, su otro componente manejando guitarras ambient como unos Fripp & Eno en versión dark, gritos mudos perdidos en el universonoro, rozando el bajo con el micro, y visuales con caras fantasmales saliendo del agua, o el cosmos ultrabrillante moviéndose a toda velocidad en la oscuridad, esculturas de nubes gigantes que parecen tsunamis irreales que representaban el mundo de esta música.

malevich
Malevich | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground

Insectos moviéndose, hablando entre ellos, quizá a su manera haciendo música como el biólogo Francisco López que se pegó 4 años grabando insectos para apreciar sus sonidos, plantas que nacen de la nada, vibraciones en la madera de la guitarra de Malevich y un brindis de cerveza al público armonioso, acoples infinitos, Sunn o))) y catedrales vibrando bajo las estrellas pasando a la velocidad de luz. La camisa de uno de los componentes decía “Tom Araya Is Our Elvis”. Así es.

Hablar del siguiente músico es más complicado, “Catatonic State”, música industrial pura y dura a la antigua usanza, mezclando la performance y el happening, tipo COUM Transmissions, con una música harsh noise de fondo a nivel ensordecedor asegurando ya una hostilidad que queda reforzada con un tipo como de 1’90 vestido de negro con una capucha, y con una camisa de Baltasar Gracián que dice “Errar es humano, pero más lo es culpar de ello a otros”, sentándose a una mesita empezó a desplegar material quirúrgico colocando la cabeza de una muñeca que empezó a trepanar con un sacacorchos mientras le salía sangre, en la mesa también había un cerebro de cerdo que se extrajo en honor a una de las pioneras de la trepanación Amanda Feilding que se sintió atraída por las teorías de un librero holandés estudiante de medicina  de la universidad que fue expulsado por defender la marihuana Bart Hughes, y que pensaba que la trepanación equilibraba la funcionalidad del cerebro entre la sangre y el fluido espinal, proporcionando así un “subidón” continuo y un nivel de conciencia más alto, un 6 de enero de 1965 con un taladro de dentista, Hughes se taladra la calavera, como si la extracción de la piedra de la locura en la Edad Media se tratase. Cinco años después Feilding entusiasmada y convencida con los libros de Hughes decide trepanarse tras muchos esfuerzos en su cuarto de baño, operación que volvería a repetir décadas más tarde en una clínica de México, pues este tipo de operación aún no es legal, a día de hoy Fielding y su marido, un profesor de universidad también trepanado luchan por una trepanación gratuita y libre en la Seguridad Social con eslóganes políticos como ¡Vota a Feilding, Trepanación por la salud nacional!. Feilding a día de hoy también es una mecenas artística, y según gente que la ha conocido, de persona en planeta superior bien poco.

Catatonic State | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground
Catatonic State | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground

Tras la operación y limpiarse las manos, el artista empezó a colocar los trozos de cerebro cortados con bisturí dentro de unas ampollas y así dirigiéndose al público, al que no salía despavorido, le persignaba en la frente y luego le daba un beso como bendición. También se repartió un folleto explicativo de la actuación.

Los terceros fueron Tube Tentacles con Gyakusatsu que se subió al tren del terror haciendo voces en el último momento, siendo este un músico de Barcelona, que capitanea el sello Marbre Negre donde está editado otro de sus proyectos de carácter más gótico, folk, místico, romántico, elegante y filosófico, la banda Persona, ¡¿Quién lo diría?!. El concierto del cual William Bennet se sentiría orgulloso, llegó a unos niveles de demencia y hostilidad que te ponían sonrisa de oreja a oreja con tal descarga de energía psicopática. Como Haus Arafna o los extintos barceloneses Kalte Sterne a la voz pero con unas voces aún más agudas de maníaco y  en plan Papa Negro se hacía apología de la sangre y la culpa, exigiendo sacrificio por el pecado y hablando de Dios, el sonido que iba subiendo de intensidad, atronando cada vez más, con los dos músicos chillando, llegando a unas cimas que en un siguiente nivel solo faltaba la electrocución o nosotros explotar como en la película Scanners.  Decir que la mesa con los aparatos la presidía la “caja monstruo” de Tube Tentacles. Luego salimos a fumar consternados y contentos.

Agnes Pe | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground
Agnes Pe | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground

La penúltima artista fue la compositora e investigadora sonora Agnès Pe, que con un caos controlado de sonoridades que se iban entrelazando creaba un mapa sonoro continuo, parecido pero nunca igual, en el que la experimentación daba fugas a ritmos maquinales de hardcore industrial pegadizo que aparecían y desaparecían en el tumultuoso sonido, una especie de glitchcore en el que los errores son afortunados, sonidos ácidos y atropellados como de dibujos animados, parones con arrancadas salvajes de una música mutante con techno industrial, controlada por un mac con boca de vampiro y un pulgar con un corazón….En las avalanchas de sonidos se podían distinguir caballos salvajes trotando, ahora lo que antaño parecía música trippiosa de dibujos animados se convertía en ritmos orientales. Toda esta paleta me hizo recordar al breakcore de Venetian Snares con compases insólitos y a 220 Km/h.;Ritmos orientales, campanillas, dibujos ácidos animados y una sonoridad industrial que era semejante a la de “Earth Intruders” de Björk, la más vigorosa canción del “Volta” del 2007. Debajo de su ordenador dentro de una caja tenía unas luces giratorias que daban un toque galáctico. La gente se quedó con ganas de más, pidiendo incluso un bis.

Como también pasó con el último anti-músico de la noche, ya su nombre es bastante explícito Brutalomania, este fue el músico que de más lejos venía, en este caso de Las Palmas de Gran Canaria, siendo uno de los pioneros dentro de los distintos géneros del ruido dentro del metal desde principios de los 90. Los niveles de violencia sonora si ya parecían infranqueables con Brutalomania se rompió la barrera del sonido, con una infinidad de pedales sobre una mesa y un gato negro de juguete que se llamaba Satán, empezó con una intro bastante amenazante, en la mano llevaba una lata de hierro enchufada con distintos metales dentro: tuercas, tornillos….que a su vez iba enchufada a una mesa y que a la primera agitación que me asustó porque estaba mirando hacia otro lado, fue como un latigazo de electricidad de un millón de voltios como para resucitar un cementerio. Con estos arañazos eléctricos en el aire se fue rompiendo gradualmente la introducción inundando por momentos esos graves terroríficos, de la gente que entró en la sala y no venía a ver el concierto no aguantó nadie e iban saliendo a tropel, le tuvieron que despejar la mesa al músico pues amenazaba con salir todo volando, la lata con las tuercas dentro que agitaba mientras gritaba con todas sus fuerzas el grito primigenio munchiano desde las más profundas oscuridades del universo, terminó por los aires, la lata metálica decía, pues le quitó los esparadrapos que la contenían sujeta y se los lanzó al público, le lanzaron cerveza, se cayó la suya, por poco no se mojan los cables, yendo de perdidos al río, rodeando la mesa endemoniado, para los griegos endemoniado, es poseído por el daimon, que para Jüng era el impulso creativo, y para Platón amables guías que nos conducían al infierno del Hades. Brutalomania, transformado en un animal electrónico rodeaba la mesa tanteando sonidos a manotazos, algunos pedales movidos por ondas, la gente agitándose divirtiéndose ante tal despliegue de ataque sónico y como dijo alguien, también de corporeidad, decir que también acabó en el suelo y restregándose contra los altavoces con la caja de huestes infernales, distorsiones, pitidos, gente partiéndose de risa ante el salvajismo electrónico. También utilizó un micrófono de contacto que se lo friccionaba al cuerpo de los asistentes, micrófonos estos que captan la vibración sólida de una superficie sin que se pierda nada en el aire. Y cómo me sugirieron que pusiera en esta crónica irónicamente “Este hombre mueve más a la gente que David Guetta”. 

Brutalomanía | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground
Brutalomanía | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground

Una noche electrónica, industrial, de vanguardia y arte sonoro que rompe moldes, tímpanos y abre mentes sin falta de una trepanación.

Sebensuí A. Sánchez

 

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