Festival Sinsal 2017 | El Jardín de Las Hespérides

Organiza: SON Estrella Galicia

Fecha: 21 al 23 de Julio, 2017

 

VIERNES 21

Si bien como dijo Anna Meredith, agradeciendo que la hubieran invitado, esto es como el mejor festival del mundo…Y lo decía con motivos, uno de ellos es por la situación idílica del festival Sinsal, un festival en el que solo se accede por barco, y que tiene la otra peculiaridad de que hasta que no se llega a la isla se desconoce el cartel de los grupos, el evento está situado en la Isla de San Simón que está unida a otra isla, la de San Antón, por un puente de piedra. Un lugar con un pasado misterioso y siniestro, una antigua leprosería en el siglo XIX, y un campo de concentración franquista, además de estar habitada por templarios en los siglos XII y XIII u otras órdenes monásticas debido a la belleza de la isla.

Illa de San Simón | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Pues en tan bucólico y oscuro lugar se presentó María Arnal y Marcel Bagés, dúo catalán que lucha contra la desmemoria histórica, actualizando la canción protesta de los años 60/70, entre el sentimiento político de un Paco Ibáñez y la ternura de un Espaldamaceta. Sin sonar folklóricos en demasié y pasando de lo acústico a lo eléctrico cuando la canción lo requería. Se tocaron temas políticos como la exhumación de Burgos, sobre españoles asesinados, enterrados y olvidados por el fascismo, y que pertenecen a nuestra historia más reciente. El dúo dio el concierto sentado, propio de esta música, menos en algunos momentos que Marcel Bagés se terminaba levantando distorsionando su guitarra con la voz de María Arnal convertida en fuego místico resucitando a Los Olvidados.

María Arnal y Marcel Bagés | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El dúo presentaban su nuevo disco “45 Cerebros y Un Corazón”, dedicaron una canción a la miliciana comunista Marina Ginestá, que debido a la belleza de una de sus fotografías se ha terminado en convertir, casi, en un icono pop. Tocaron La cançó del taxista, una jota de los años 40 que perteneció a un taxista. El dúo Arnal-Bagés, al igual que hizo otro dúo asturiano en la década de los 90 llamado Mus, han sabido adaptar la lucha del pasado, igual de vigente, y la música folk de un siglo a otro. Una conjunción de guitarra y voz entre tradición y modernidad como ya hicieron en otros registros Morente y Lagartija Nick. María Arnal recalcó el trabajo de sus grabaciones de campo, como buenos arqueólogos sonoros y también podríamos decir lo mismo en cuanto a nuestra historia, con la que investigan e intentan poner en su sitio, quitando el polvo y la mentira de los poderes dominantes. El concierto terminó con ambos músicos interpretando de pie.

Illa de San Simón | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Para acceder al siguiente concierto tuvimos que acceder por un puente de piedra, digno de los caballeros del Rey Arturo, y por el que podíamos ver por los lados delfines saltando por el agua de la ría. Estábamos en el escenario San Antón que se tardaba en llegar algo menos de 10 minutos por el puente que conectaba las islas, era el turno de ver a Bitchin Bajas & Bonnie “Prince” Billy. B.B & B.P.B. que poco antes habían estado en Madrid, ofrecieron un concierto digno de una banda de iluminados de los años sesenta, en el que no parábamos de escuchar consejos maravillosos sobre el arte del buen vivir, como “Si os bañáis que sea acompañados” esto ya en clave de humor, fuera de la canción, pero nos podemos hacer una idea con títulos como “You Will Soon Discover How Truly Lucky You Are” , percusiones que parecían de chamanes, frases de Bonnie que la banda dejaba en loop, músicos con teclados antiguos, y campanillas oxidadas en un concierto cercano al ritual.

Bitchin Bajas & Bonnie “Prince” Billy | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Bonnie que llevaba una gorra con su inicial bordada, en el segundo tema se armó con una guitarra mientras seguía recitando con su voz lo-fi en lontananza, deseándonos una larga y saludable vida. Bonnie “Bardo Mágico”, también nos avisó de que estamos aquí para crear y no para sobrevivir. Tras un largo interludio en un concierto de unas canciones de unos 8 minutos de promedio, el concierto se volvió más indian summer si cabe con tambores, claves de madera, lo que parecían percusiones andinas y un órgano de boca, estábamos ahora en el tema “Your Hard Work Is About To Pay Off. Keep On Keeping On”, en la que se tocó una guitarra acostada de ciegos, en este morrisoniano concierto.

Illa de San Simón | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El siguiente concierto fue en el escenario Buxos, al lado del centenario Paseo dos Buxos (paseo de bojes centenarios), la banda con nombre francés que significa mezcla fue Melange, palabra que también se utiliza en la saga de ciencia ficción Dune para designar una droga que aumenta la edad en cientos de años, que tiene efectos psicotrópicos y es comúnmente llamada la “especia”. El concierto de Melange en el que el público disfrutó tras la serenidad de Bonnie Prince Billy & B.B., era de un prog rock 70ero que podía recordar a Triana ejecutado por músicos versátiles, dos guitarristas, uno de ellos con una guitarra en forma de rayo como las antiguas bandas de thrash metal y el otro con un guitarrón tipo años 50 que no paró de rasguear, teclados y cencerro metálico incluidos. Ritmos vertiginosos propios del rock sinfónico, coros hasta de 3 voces, música cabalgante, música terrenal, solar, con una fuerza sentida por el público que no dejó de gritar acorde a los cambios de ritmos. Tocaron un tema nuevo llamado “Oxi”, palabra griega que significa ‘agudo’.  También tocaron un tema de un disco que saldrá tras el verano y que se titulaba “Cherokee”. El público hasta vitoreó el nombre de Melange al final de la actuación.

Melange | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Undeground

Ahora nos conducimos a otro escenario de cuento de hadas con piedras llenas de vegetación y moho,  tras bajar varias escaleras, estábamos en el escenario San Simón. El último grupo en actuar este día fueron los brasileños Metá Metá, que con sus toques de dark jazz, y una música entre africana, brasileña y marroquí, dejaron claro la integridad y el espíritu auténtico de su música, con un estilo más cercano a Chico Science & Naçao Zumbi que a Antonio Carlos Jobim, que es a lo que suelen sonar las bandas populares del país, con una voz experienciada la de Juçara Marçal, daban una fuerte impresión, la de una música completamente negra, en la que el saxo tenor reafirmaba volviéndola más profunda y selvática.

Metá Metá | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El batería, Sérgio Machado, con el pelo rosa, al igual que el resto (no por el pelo sino por la forma de tocar)  tocaba con fuerza los instrumentos, nada de Bossa, beat jazz de Sao Paulo, la cantante con gabardina, cantos criollos, Santa Sabina y The Iceburn Collective se reunían en comunión, con algunas partes más amables y tropicales acompañadas por el saxo desgastado de Thiago França, rasgadores, flautas, duetos con sabor a continente negro, en el concierto de una de las bandas más afamadas y apremiadas, aún no siendo comerciales, en su país de origen, Brasil.

 

SÁBADO 22

Pixvae | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Uno de los elementos interesantes del festival es el de la total ausencia de plástico en pos de un mantenimiento óptimo de un lugar tan bello, así como la utilización de comida ecológica. Y ahora, volviendo a la música, el día del sábado fue el más largo con conciertos desde la una de la tarde, el primero en tocar fueron Pixvae, que procedían de Colombia, siendo importante la presencia de este país en el festival, cosa que las pelvis y demás huesos del personal asistente agradecieron. Música colombiana hecha por franceses si exceptuamos a Jaime Salazar y Alejandra Charry, que mezclaban estilos tradicionales como el currulao con el rock progresivo, saxos barítonos, una especie de djembé, y dos jóvenes vocalistas tocando el guasá o chucho, sin parar mientras cantaban y se movían durante todo el concierto, una música que por momentos parecía de esclavos de un campo perdido de algodón, arrullos de adoración que podían servir para adormecer a bebés en el tema “Este Niño Quiere/Monte En El Reloj”.

La guitarra de Damien Cluzel tenía toques de metal, de ahí lo de que los califiquen hasta de rock progresivo, referencias continuas a Colombia (al municipio de Canalete por ejemplo), el saxo que hacía extraños pitidos indígenas,  y el músico que tocaba lo que parecía una tambora y hacía coros, nos dijo que teníamos un bello lugar pues les recordaban al Pacífico, hubo un momento trascendental en el que le cantaban a la virgencita linda mientras tenían los ojos cerrados y se concentraban en sus plegarias para que hubiera paz en el mundo. Hubieron momentos también cercanos a lo erótico festivo con canciones que decían te toco el curruco de la canción “El Curruco”. Otro de los temas que presentaron de su novel disco fue “Lancherito” con unas Alejandra y Margaux Delatour poseídas por el ritmo solar sin parar de bailar, cantar y sonreír agitando un sonajero (guasá) que sonaba como un palo de lluvia.

Cuarteto Caramuxo | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

La siguiente banda en aparecer fue el Cuarteto Caramuxo, música tradicional de clarinete y acordeón que con algo de imaginación podíamos emparentarla con la música de Comelade o Mastretta, agradeciendo la banda que les hubieran invitado a esta “romería moderna”. El siguiente turno fue el de los neozelandeses Orchestra Of Spheres, antes de empezar el concierto se podía ver entre el público una procesión de una secta marciana andando entre el público tocando unas campanillas, y dirigiéndose hacia el escenario, con aspecto chirriante entre B 52’s, el vestuario de Egipto, y los Talking Heads…una guitarra hecha con una caja de galletas, una extraña ‘clave’ tipo matasuegras que sonaba hacia atrás…¿Afro-rock-beat de Marte?…. A todo este bizarrismo se podían oír mensajes esotéricos en sus letras tipo cábala en el que decía palabras en hebreo como Yahveh o Elohim, y en el que una de las dos vocalistas y teclistas que portaba un ojo en la frente con un teclado lleno de pegatinas con puntos de colores, hacía gestos hieráticos con la mano a lo Dr. Spock.

Orchestra Of Spheres | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

La biscuit tin guitar de Baba Rossa fue friccionada contra el barandal del escenario y también con las ramas del árbol que les cubría, luego se puso la guitarra caja de galletas en la cara y la guitarra era una cara psicodélica que nos sonreía. La teclista Mos Iocoss, cuando bajaba la cabeza tenía un ojo que nos miraba. Baba Rossa portaba algún estandarte en la cabeza parecido al símbolo del centeno, y del que él parecía el guardián absoluto del mismo, esta música del espacio interior que podría parecer un spacerock africano, tenía más influencias de la música indonesa, el gamelán, que del continente africano. Canciones expansivas unidas con percusiones tribales por un batería, repeticiones vocales de alguna tribu de otro planeta perdido en el espacio. Percusión de palmas en las que el público se animó a participar y que parecían flamencas de lo rápido que le daban a las manos. Voces extáticas-orgásmicas por parte de las chicas que explotaban derritiéndose bajo el Sol de lo que antiguamente fue un monasterio en la Isla de San Simón. Movimientos alienígenas – egipicios, códigos vocales, la teclista tocando tanto con la mano como con el puño. En el último tema hubo un baile poguero y Baba Rossa bajó del escenario con su caja de galletas sonora, la clavija de la guitarra que se le caía, al final terminó arañándola con los dientes, el batera ‘Tooth’ sacó el goliat por fuera de la batería, y Baba Rossa de rodillas tocando fuera del escenario. Por desgracia la organización, por falta de tiempo, mandaba cortar la actuación, porque quién sabe cómo podía haber terminado.

Fantastic Negrito | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Algunos horarios de conciertos coincidieron, pero exceptuando dos o tres, los horarios estaban bien dispuestos. No fue el caso de Fantastic Negrito que no solapaba a nadie, lo que podía haber sido un clásico concierto de música negra por el ganador de un Grammy, se convirtió en un fogoso concierto de rock and roll con músicos vestidos de etiqueta tocando en un escenario inflable que cubría tanto del sol como de la lluvia (recordar que estábamos en Galicia). R’n’R contagioso, algo estándar pero libre, rebelde pero impecable, que es lo que exige el canon para poder recibir premios, aún así soltó Fantastic Negrito alguna proclama incendiaria del tipo United States Of Insanity, Lenny Kravitz siempre presente, pero también algo de Hendrix (no sólo por el pelo eléctrico), groove, mucho groove, y gaviotas pasando por encima de nuestras cabezas. También mucho soul por parte de este mago de feria del rock & rythm & blues.

The Barberettes | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El siguiente espectáculo corrió a cargo de The Barberettes, un trío de cantantes coreanas que hacen versiones y recreaciones de la música del american dream, y van ataviadas como en esa época. The Beach Boys, Bob Marley, Mr. Sandman a varias voces, Doo Woop (du duá), o el Sonido Motown…. El trío iba acompañado de un batería, una teclista y una bajista. Le dedicaron una canción a Sudamérica que interpretaron con un ukelele, también tocaron una nana coreana, y llevaba alguna flores en el pelo y collares tipo Honolulu. Concierto para disfrutar con un helado enorme de dos bolas, o para la banda sonora de algún capítulo de Twin Peaks, que al público, como con el resto de conciertos, le agradó.

The Partisan Seed | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El concierto de The Partisan Seed sí que coincidió con el del sahariano Bombino, y nos fuimos a ver al músico portugués que en los 90 tocaba en la banda lusa Kafka, The Partisan Seed, el nombre ya nos lo dejaba claro, música profunda a lo Leonard Cohen cuando Cohen sólo tocaba con su guitarra, y hablaba de luchadores por la libertad. Este concierto fue en el escenario Platú, un escenario frente a lo que parecía una pajarera de cristal  redonda en un punto elevado de la Isla San Simón con gente disfrutando alrededor en hamacas con un mar de cristal por debajo. Decir que por la isla se podían encontrar objetos artísticos pertenecientes a la Facultad de Bellas Artes de Vigo…Retornando a la música, podemos decir que en The Partisan Seed, se podía encontrar la semilla de lo que son los cantautores del siglo XXI, quizás Matt Elliott como máximo exponente, en el que los loops, bucles de guitarras, y cambios de sonido hacen que sea más ameno que en el pasado asistir al concierto de un cantautor. Filipe Miranda terminó el concierto con su brazo alzado sobre la montaña donde estaba situado y sobre la montaña también de ruido de guitarras que había montado junto a un canto espiritual suyo entre todo el noise, con algún sonido místico que se entre escuchaba como el de un sitar.

Systema Solar | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

El día del sábado fue clausurado por los colombianos Systema Solar, un soundsystem “berbenáutiko” como ellos lo definen, y música para lo único importante, ser feliz, como dijeron; y una forma de hacer feliz a la gente es hacerla bailar hasta que se vuelvan locas, y de eso los colombianos saben bastante, el grupo lo llevaban dos voces principales, una de ellas en plan bruta tipo raggamuffin’, en el escenario se podían oír hasta 4 voces diferentes. Con un dj, Dj Corpas, otro de sus miembros haciendo beat box…y unos músicos que no paraban en el escenario, con uno de ellos gesticulando y haciendo mímica, como en el tema ¿Quién es el patrón? con Índigo haciendo que sostenía el equilibrio conduciendo un camión. Índigo a.k.a. Walter Hernández que se terminó soltando el pelo, literalmente, y bajándose del escenario para saltar y gritar con el público ¡¡¿¿Qué Pasó??!! una y otra vez, y como bien dijeron “Hemos puesto sabor al Sin Sal”, refiriéndose al nombre del festival.

 

DOMINGO 23

El día del domingo fue una jornada más corta que la del sábado, de hecho los horarios del festival, mayormente diurnos, hacían que pudiesen disfrutar de él tanto niños como personas más maduras que no quieren darse palizas de madrugadas. El primer músico del día, C Duncan, hacía un pop exquisito que nos podía recordar a la edad de oro del pop de los 80 de gente como Modern English en su última etapa, con unos modales rayano en lo decimonónico, el músico escocés, como también lo eran Cocteau Twins, nos presentó un dreampop suave y agradable como una brisa de verano, digno de la 4AD, y con un simple conjunto de guitarra, bajo y teclista.  Este Brian Ferry moderno de 27 años presentó al piano y voz alguna canción de su segundo y último disco “The Midnight Sun” como ‘Jupiter’, mientras presentaba a su banda con unos modales por desgracia en desuso.

C Duncan | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

La siguiente banda que fuimos a ver y escuchar, y que coincidió con Holly Macve, fue el de Cintaadhesiva, de la poeta y profesora de literatura gallega, Silvia Penas,  que no podía actuar en otro sitio sino en el Escenario Mirador Platú, que se encontraba en el punto cenital de la isla, el grupo, con una puesta en escena enigmática y vestidos con disfraces y trajes, tenían entre sus instrumentos una guitarra eléctrica de tamaño minúsculo, la música que iba más allá del spoken word amenizado con música,  no se basaba sólo en recitados sino en pegadizos y sorpresivos efectos que terminaba en esperanzadoras canciones electrónicas. Narraciones sobre lo abstracto (poesía) de nuestras vidas y muertes, Penas, ataviada como una vedette del inframundo con máscara, poesía con cantos sáficos incluidos, recitada en español y en gallego. Había uno de los músicos que tenía una careta inexpresiva tipo Michael Myers pero más estilizada, más bien como el personaje de cómic Enigma de la editorial Vertigo, y con el que Silvia hizo duetos. Voces sampleadas, y ritos órficos para sublevarse contra la invención del tiempo y agitar los brazos. Arte unificador en el que todos éramos la misma persona.

Cinta Adhesiva | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

La poeta se bajó del escenario bajando unas escaleras e interaccionó su actuación con la gente, tomando la mano del público, comentaba algo del aspecto de los asistentes enalteciéndolo, momento venusiano este de la actuación en el que la artista pedía a la persona que dijera en gallego “Es posible atravesar el mundo”, a lo que la poeta respondía luego, “Sin Caer”.  El concierto terminó en un volcán sonoro de fuerzas desatadas en el que Silvia Penas había tomado un magnetofón incluso, para su voz, en un concierto que terminó con matices industriales.

Holly Macve | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Otro concierto a destacar es el de la británica, Anna Meredith, que practica una música colorista pero intensa, con músicos y músicas variopintas en estilos y edades. Tras una introducción neoclásica, marcial y electrónica, propia de los eslovenos Laibach, en la que la tensión no hacía más que amenazarnos de que iba a pasar algo muy grande, esta canción que era como el submarino del Capitán Nemo a toda velocidad se llamaba “Nautilus”, luego siguió otra introducción más en la misma línea pero que se bifurcó en una música bailable y llena de vida que milagrosamente no es nada fácil clasificar, violonchelo, trombón….canciones neoclásicas a lo Michael Nyman, a diferencia de que en esta se golpeaba además un tambor con todas las fuerzas, Meredith nos saludó asombrada en lo que como decía al principio del artículo le parecía el mejor festival del mundo.

Anna Meredith | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Canciones con largos desarrollos, cambios barrocos, ritmos ¿irlandeses? en los que el guitarra virtuosamente tocaba con los diez dedos, Meredith nos invitó a que nos acercásemos al escenario bajo este sol vikingo, como dijo…, canciones como “Taken” que eran como Stereolab cantado por un colegio nos demostraron que esta, sin duda, era una de las propuestas más originales de todo el festival.

Janka Nabay & The Bubu Gang | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Otros conciertos que asistimos fue el de Janka Nabay & The Bubu Gang, banda representativa en el estilo musical africano llamado “Bubu”, o el de Amorante y su música intimista y culta realizada por un musicólogo vasco, inspirado por la primera escritora vasca del siglo XIX en alguna de sus composiciones, empató este,con la música colombiana de Romperayo con ritmos palenqueños, música instrumental para mover caderas, cabezas y corazones como apuntaron. Verbena acelerada hasta el delirio.

Amorante | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

La banda que cerró el festival fue of Montreal, una suerte de pop rock glam o twee pop de los 90 que hizo el deleite del público debido al travestismo de su cantante que iba cambiando su vestuario femenino durante la actuación. Y este es y ha sido, a grandes rasgos, el resumen del festival Sinsal en la Isla San Simón, un festival en un lugar idílico e irrepetible, propio de una leyenda artúrica y en la que vivieron en el pasado caballeros templarios en la isla que pisábamos, una alternativa a otros festivales más salvajes, pero que al igual que los grandes festivales parten de la variedad para todos los gustos, un festival que apuesta también por lo sostenible y ofrece una propuesta original en lo que a su misteriosa iniciativa se refiere (no tienes idea del cartel hasta que se te entrega el programa al desembarcar), premiados merecidamente con el mejor festival en pequeño formato en el año 2015 en el Premios Fest.

Of Montreal | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Sebensuí A. Sánchez

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