Toundra | Viajar a distintos mundos sin cambiar un solo paso

Una taza de café. Un cómodo sitio en el que relajarse. Los ojos cerrados y Toundra comenzando a sonar en el tocadiscos. El cuerpo comienza a liberar tensión y en la mente se crea una vorágine de imágenes sobre tu pasado, tu presente y un futuro que desconoces. Generalmente acudes a una letra, a un sentimiento generado por un artista que haces como tuyo. Los madrileños crean magia en forma de melodías y lo que se produce es distinto en cada ser humano. La misma canción que un alegre día te saca una sonrisa, en un mal día puede conseguir que una lágrima caiga por tu cara. Desde el 2007 manipulando las profundidades del alma de sus miles de fans. Si queréis realizar un viaje emocional queridos madafackas, este es vuestro especial.

Seguro que encontraremos viajeros frecuentes, nuevos aventureros con información pero sin experiencia y a los que va específicamente dirigido este: “Pequeño manual del post-rock”; los que desconocen totalmente un estilo de viajar en el que por el precio de un vinilo podemos llevar nuestra mente a cualquier parte. Sin jet lag. Sin controles de seguridad. Nuestro límite: la imaginación. Generado en el underground rockero de finales de los 80 y principios de los 90, este estilo musical se caracteriza por la exploración musical sobre las bases del rock. Ha ido creciendo sin asomar demasiado la cabeza hasta convertirse en el coloso que hoy en día es, viendo crecer bajos sus enormes brazos a titanes como Mogwai, Caspian, Maybeshewill, Explosions in the Sky o God is an Astronaut. Una de sus curiosas características es que generalmente se omiten las voces y en las pocas ocasiones que se utilizan son suaves o provienen de extractos de películas, discursos o lectura de famosos textos. La energía la generan los instrumentos, si aparecen son acompañantes, nunca dominantes. Se crean paisajes sonoros que ellos dibujan y nosotros coloreamos. ¿Preparados para que Toundra sea vuestra agencia de viajes?

Toundra banda post-rock madrileña
Toundra | Foto: Scienceofnoise.net

¿Por qué ellos? ¿Qué les diferencia de otras bandas? ¿Qué los hace especiales? Una única respuesta: en estudio su energía es la del resto de bandas en directo; su directo es algo a lo que el resto de bandas tiene muy difícil llegar. He tenido la oportunidad de asistir a varios de sus directos, cuando un bolo suyo termina jode volver a la realidad. Su evolución ha sido siempre en busca de ofrecer la mayor fuerza posible a medida que la vida avanza, hasta llegar a estar entre medias del rock y el metal, pero siempre con la etiqueta “post” como nombre de pila.

No adelantemos hechos, comenzamos por el principio. A los pocos meses de su creación editaron su primer disco homónimo donde encontramos una joya que guardaremos para siempre, Medusa. No hubo que esperar mucho para que editaran su segundo disco homónimo y, personalmente pienso, su mejor larga duración hasta la fecha. En el 2010 bajo el sello Aloud Music Ltd sale a la venta esta maravilla de principio a fin. Desde el momento de su compra sabes que eres un vencedor, que acabas de adquirir una obra de arte. Todas los art-work generados para cada uno de sus LP’s son de los que dejan la boca abierta y los ojos intentando salir de sus órbitas. Su tema Bizancio/Byzantium es una de las mejores aportaciones al estilo, un himno que podemos usar como bandera del género. Desde su calmado inicio todo el conjunto va ganando fuerza hasta el apoteósico final con el que te ves con las manos en la cabeza preguntándote, ¿a dónde cojones han ido para componer este tema? Estaban en los cielos y descendieron hasta el infierno en cerca de ocho minutos. Otra composición que destaca es Magreb, un tema épico que si dura veinte minutos tendría la misma grandeza que con la duración que tiene. Si dentro del disco existiera una especia de competición sobre que canción consigue desgarrar más el alma, el tercer puesto sería para Zanzíbar, cinco minutos de perfección con un inicio que recuerda a Mastodon.

Tercer disco, homónimo otra vez. Buscan generar emociones a través de la música y no de las letras, elevado al máximo exponente en ellos que ni los discos tienen título. A través del mismo sello y otra vez dos años tras su último disco, ve la luz el disco con una de las mejores portadas que mis ojos han visto. Uno no se cansa de admirarla y piensas, “que suerte que es pelo negro y no serpientes porque no podría dejar de mirar aunque mi castigo fuera ser de piedra”. La ganadora esta vez es Cielo Negro. El tema que mas se acerca al heavy metal que tienen. Escuchas el inicio y sabes que podría ponerle voz, si hubiera letra: Rob Halford, Doro o el “gran” Udo Dirkschneider. La cabeza no dejará de dar vueltas con un final a la altura del mejor pitillo post-coitus, sabes que has trabajado bien y la satisfacción se ve en la cara del… ¿fan? ¿Amante? Yo estaba en mi sillón escribiendo, ¿qué ha pasado? De vuelta en tierra firme el siguiente tema a destacar es… vaya, Marte. Volvemos a separarnos del sillón y ponemos rumbo a las estrellas para visitar el planeta rojo, donde la percusión nos recibe antes de dar paso a la energía, para volver a la calma previo paso a la locura. Pienso que el robot Rover desapareció al encontrarlo algún fan de Toundra mientras visitaba el planeta. ¿Qué mejor souvenir para tener en casa?

Para su cuarto lanzamiento esta vez se dieron una pausa creativa/personal de tres años. Cambio de sello pero manteniendo la esencia que les define. La portada me recuerda a David el gnomo, pero creo que eso es un problema mental que debo de tener. Su disco mas largo acercándose a la hora de duración donde destaca Kitsune, un tema que en directo funciona a las mil maravillas, de mis favoritos cuando suben a los escenarios aunque el oro recae en el tema que abre la obra: Strelka. La verdad es complicado destacar los temas cuando todos los discos son geniales desde la salida de la primera nota hasta el ocaso musical. Como me gusta jugar mencionaré Oro Rojo, por si los anteriores no os han dado ganas de visitar su cuarta obra maestra y última homónima. El inicio mas agresivo de todas sus canciones que no nos abandonará hasta el segundo final.

La última parada es Vortex, única obra de arte expuesta en nuestro salón que podremos presentar sin acudir a los números romanos. En 2018 editan ellos mismos el que hasta ahora es su último larga duración. Si nos fijamos en los años habrá que esperar al 2021/2022 para presenciar el siguiente “cuadro” que vendrá a nuestros hogares para formar parte de la familia. ¿Toundra VI? Primera vez que acuden a una intro antes de descargar todo su potencial con Cobra, un pilar del conjunto creado junto a Tuareg. Un pequeño intermedio antes de presentar Kingston Falls y, ojo a esta joya: Mojave. Uno de los mejores temas de toda su carrera musical. Once minutos de grandeza musical, de composiciones magistrales, de altos y bajos, de momentos bonitos y recuerdos tristes. Una canción que define toda una vida. Preciosa. Un último intermedio, esta vez mas agresivo antes de la última descarga, de la última excursión en donde quiera que estéis, a donde sea que os han llevado a cada uno de vosotros su música. Cruce Oeste sirve como despedida de este viaje que iniciamos en el 2007 con la creación de Toundra: agencia de viajes espirituales.

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