Agar Agar | “Nos gusta ser ingenuos y espontáneos”

El agar-agar es una substancia gelatinosa proveniente de las algas además del nombre del dúo synth-pop francés formado por Clara Cappagli y Armand Bultheel. Los parisinos sienten una gran conexión con los animales: de pequeño Armand alimentaba a sus hormigas con agar-agar y ambos afirman sentirse especialmente identificados con los perros. Después de lanzar Cardan, su primer trabajo en 2016, el grupo presentó el largo The Dog and the Future en septiembre de 2018. Hablamos con Armand en L’Atabal de Biarritz sobre el nuevo álbum, lo absurdo, los Sims y el mundo virtual que tanto les apasiona entre otros.

 

Vuestro nuevo álbum The Dog and The Future (2018) y el arte que lo acompaña están plagados de referencias a los perros. Además, en ‘I’m That Guy’ (Cardan, 2016) ya escuchábamos una frase haciendo alusión al mejor amigo del hombre con ‘I’m gonna buy myself a dog with a lot of hair cause I need to pet something’. Los perros funcionan con el instinto y así decís que lo hacéis vosotros a la hora de crear vuestra música. ¿Cómo surgió la idea del símil con los perros?

Es muy simple, nos encantan los perros. Es algo que tenemos en común y viene de esta ingenua fascinación por el animal. Nos hemos dado cuenta de que hablamos mucho de ello en las canciones, y cuando estábamos trabajando en el nuevo álbum tuvimos la idea de dividirlo en dos partes, una más intuitiva, bailable y creada para el directo y otra más introspectiva y calmada. La primera parte se llama The Dog y es entonces cuando establecimos la relación con el comportamiento de los perros, el nuestro propio a la hora de idear esta parte y el que queríamos que la gente tuviera al escucharlo.

Funcionando con instinto y dejando de lado las reglas para crear lo que consideramos una canción para la radio, ¿crees que con el nuevo álbum habéis rechazado aún más este tipo de pautas que quizás se fomentan en el conservatorio?

Creo que desgraciadamente todos estamos constreñidos por reglas. Hemos intentado dejarlas atrás de alguna manera. No pensamos mucho en eso, simplemente creamos música. Nos gusta ser ingenuos y espontáneos y ver a dónde nos lleva. A veces, nos lleva a un punto en el que dejamos de lado algunas reglas de la canción pop tradicional porque no estamos pensando en ellas. Creo que estamos hechos de normas, por lo que obviamente algunos de los elementos de la música pop, la electrónica o el techno están ahí, pero sobretodo tiene que ver con el formato. Muchas veces nos preguntan por qué algunas de nuestras canciones duran 7-8 minutos y otras 3. No es algo en lo que pensemos antes de hacer la canción. Podemos tenerlo en cuenta más adelante cuando existe una intención o algo de lo que hablar. Entonces lo precisamos y hacemos la canción más comunicativa, pero al principio es una página en blanco.

Algunos músicos afirman que no escucharían su propias creaciones si no fuese porque ellos mismos las han compuesto. ¿Asistirías como público a un concierto de Agar Agar? ¿Cómo te comportaríais?

Creo que al principio sería de esa gente escéptica, como el típico gilipollas parisino que escucha desde la distancia murmurando “oh, otro grupo pop con sintetizadores”, pero al final del show diría que ha estado muy guay, “tengamos una techno rave party”. También me sorprendería la actuación de Clara por su energía. Es como una bruja.

Habéis comentado que los medios describen frecuentemente a Agar Agar como un dúo en el que Clara que se encarga de poner voz y Armand de la instrumentación. Sin embargo Clara también toma parte en este segundo proceso creativo pero parece que es algo que pasa desapercibido por el hecho de ser mujer. ¿Qué opináis de este problema que persiste en la industria musical?

En nuestro caso no se trata de una cantante y un productor. No es así como surgió. Es algo que quisimos evitar la primera vez que quedamos. Queríamos crear un dúo de verdad, improvisar y hacer música juntos. La voz es un instrumento que Clara tiene y que ha querido añadir a nuestra música mientras que yo no. Esa es la única diferencia. Somos dos músicos y uno de nosotros pone la voz. Normalmente los medios de comunicación lo simplifican demasiado y no nos gusta nada porque es realmente sexista y va ligado a la idea de que la mujer no está aquí para componer. Es un proceso intelectual así que debe ser un hombre quien lo lleve a cabo. Esa es la idea que subyace.

¿Cómo te sientes en el escenario? ¿Qué aporta el directo que no consiga aportar el álbum y viceversa?

En el escenario tenemos diferentes roles, yo estoy estático porque toco el teclado. Me siento como en el centro de comando de una nave espacial. Si hay un pedazo de meteorito que golpee un hala tengo que operar rápidamente. Me parece que tengo el papel del operador de la nave espacial HAL en 2001: Una odisea del espacio. Estoy en mi burbuja espacial. Interactúo con el público desde la distancia. Puedo tomarme mi tiempo.

En el directo puedes ver y experimentar la actuación de Clara además de toda la imaginería. El sonido es diferente también, junto con la energía y la intención. Creo que la banda se entiende mejor cuando vienes a vernos en directo, lo cual no ocurre siempre. Tenemos más que decir en directo que en las grabaciones. Me parece que todavía tenemos un poco de trabajo que hacer respecto al estudio para sentirnos realmente orgullosos.

Como estudiantes de Bellas Artes tenéis claramente gran interés por lo visual en vuestro proyecto musical. ¿Hasta qué punto estáis involucrados en el arte que acompaña a Agar Agar?

Es muy importante para nosotros. Trabajar con otra gente nos ha ayudado a ampliar el mundo que queremos crear. Siempre viene bien tener otro punto de vista. En el caso de la portada del LP The Dog and The Future, tuvimos que pedirle al artista Keith Rankin que compusiera cuatro imágenes antes de dar con la adecuada. Fue un poco complicado porque al principio no nos atrevíamos a pedirle más y más, pero tuvimos que hacerlo porque no estábamos satisfechos. Sin embargo al final nos quedamos super contentos con el resultado, así que no nos arrepentimos de haber insistido. No queremos tener control absoluto pero sí asegurarnos de que el universo sensorial resulta cohesivo y comprensible.

En el vídeo de Sorry About the Carpet trabajasteis con un director francés involucrado en la escena cinematográfica y relacionado con lo absurdo. ¿Crees que también es destacable lo absurdo en vuestra música?

Creo que sí. Lo absurdo es divertido. Quiero decir, es una forma fácil de divertirse. Creo que a todo el mundo le gusta divertirse de un modo fácil, o eso espero.

 

Mientras componíais el álbum en una cabaña en Francia dijisteis que no podíais parar de jugar a los Sims y de hecho, ‘Shivers’ habla de un Sim que se acaba de darse cuenta de que es parte del propio juego. ¿También tenéis instinto asesino y les habéis quitado la escalera de la piscina a un pobre Sim para que no pueda salir?

Como ocurre en todos los videojuegos siempre tenemos instinto asesino. De hecho, el primatólogo Frans de Waal estudia las diferencias y similitudes entre los humanos y los simios y defiende que ambos tenemos ese instinto básico de matar por diversión. Es realmente interesante porque los simios lo llevan a cabo de verdad al no haber desarrollado las mismas herramientas que nosotros (literatura, teatro, cine, etc.) para hacerlo en un mundo virtual y librarnos de tener sangre en las manos. Es lo que se denomina catarsis, y creo que en los Sims podemos detectar la misma situación que en cualquier otra historia virtual en la que se nos permita introducirnos en un mundo sin consecuencias.

Así que, sí, movíamos las escaleras de la piscina. Es gracioso que lo menciones porque mi primera creación en relación a los Sims fue un álbum en solitario que creé hará unos 3-4 años donde se puede encontrar la canción ‘Requiem’ (The Dog and The Future) que en aquel momento se llamaba ‘Synthetic Requiem’ y habla de un asesino en los Sims. También hay una canción llamada ‘Moving the Ladder’.

 

Aprovechando que la entrevista se publicará en un medio español, hablemos un poco de ‘Cuidado, Peligro, Eclipse’. ¿Cómo surge la letra de la canción?

Al principio Clara la escribió en inglés y después yo le propuse que la cantara en español porque me encanta cómo suena la gente con acento americano tratando de hablar en castellano. Suena increíble y es muy divertido, así que fue entonces cuando tuve la idea, se lo propuse y a ella le pareció bien. Le ayudé a traducir la mayoría de cosas aunque también usamos un poco Google. Básicamente habla de un eclipse y los sentimientos que surgen al pensar en ello. Es un poema sobre las imágenes que nos vienen a la mente. No se trata de nada más que puntos de unión. Estoy pensando en algo más que decir pero creo que va a ser absurdo, aunque lo absurdo está guay también.

 

Compusisteis dos de las canciones en el nuevo álbum antes de empezar a hacer música juntos. ¿Cómo les habéis dado una vuelta para que puedan estar firmadas por Agar Agar?

‘Requiem’ ha cambiado principalmente con la voz de Clara ya que su voz no estaba en la primera versión. La otra canción, ‘Schlaflied für gestern’, es instrumental y la volvimos a grabar de manera más nítida, mezclada con finesse. Además tuvimos tiempo para elegir el mejor modo de grabar cada sintetizador hasta conseguir el resultado que queríamos. Más que cambiar las canciones originales, hemos tratado de precisar el trabajo con un equipo en un estudio, así que las canciones han ganado en precisión.

¿Es París una buena ciudad para desarrollar vuestra música? ¿En qué otra ciudad te gustaría vivir para exprimir su escena musical al máximo?

Depende de muchas cosas: el momento en el que te encuentres en la vida, el tipo de música que hagas, los amigos que tengas allí y la escena musical más popular de ese específico momento. Existen muchos parámetros. No me parece que París sea una mala ciudad para desarrollar tu música porque hay gente muy buena con la mente abierta y activa. Si sólo fuese por la música me gustaría vivir en Tokio o en Londres. Londres porque es Londres. Y Tokio por la escena noise y porque la relación entre la música y la gente está llena de misterios. Londres es bastante menos misteriosa, pero creo que es un buen lugar para vivir si eres exigente y quieres estar rodeado de muy buenos músicos.

 

Como parte de la jauría de perros que se adueñó de L’Atabal de Biarritz por algo más de una hora y entre aullidos, concluímos que Agar Agar tiene, sin lugar a duda, muy clara su identidad y próximo objetivo. La banda es sinónimo de dedicación, originalidad, singularidad y un poco mucho de locura.  Nosotras creemos que vienen del futuro. 

Entrevista realizada por Leire Lopez e Irune Vega

Irune Vega

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