U.S. Girls (Sala El Sol, Madrid)

Artista invitada: Ganges

Organizado por Primavera Sound

Tras el pop electrónico del disco debut de la artista madrileña Ganges, asistimos a lo que ha sido sin duda uno de los mejores fichajes de la última década del legendario sello inglés 4AD que en sus últimos años no han sabido sorprender con la relevancia continua que nos tenían acostumbrados en el pasado. El porqué de eso será mejor no analizarlo aquí. Lo que está claro es que la fe en el arte más lúdico por excelencia, la música, es una llama olímpica inextinguible que no apagará ni el Apocalipsis, ni la desconexión mental de la sociedad entera, ni el triunfo de la derecha más rancia. Y así lo demostraron los jóvenes de la pasada noche, U.S. Girls, con esa forma de plasmar el hecho de que lo que hacen es MÚSICA sobre música, más allá del aburrimiento del que nos servimos de que suena a esto o aquello para identificarlo mejor; es digno de alabanza cuando un grupo trasciende comparaciones y no sólo eso sino que en directo demuestran que son incluso mejores que el trabajo artesanal de ingeniería sonora y perfección elaborada del estudio de grabación, ahí amig@s ya está todo dicho.

 

Con un total de nada menos ocho músicos, entre ellos dos vocalistas, y un tercer vocalista con una camisa transparente que tocaba un piano eléctrico de madera, presentaron su música en directo que casi no parecía la de sus grabaciones, era la misma sí, pero desenlatada, desatada, y desenfadada, era jazz, era rock, era algo electrónica, era swing, funk, music hall… era alguna de esas cosas y en realidad no era ninguna, la música convertida en lenguaje universal, un lenguaje universal en este caso, femenino, elegante, poderoso, sin distinciones de sexo pero mostrando una fuerza sonora diferente a la masculina.

Comenzaron con la música aterciopelada de “Velvet 4 Sale” con un saxofonista negro, con una boina negra, con unas gafas negras y una barba negra, con aspecto de haber salido de una local beatnik de Greenwich Village de los 50 y el cual tenía una camisa bordada que decía nada menos que pertenecía a la “Lincoln Electric Flux Room”.

 

Seguimos con otro tema inspirado en el misterioso nombre que aparece en Ciudadano Kane “Rosebud”, canción que empezaría tras un corto suspiro musical de Meg Remy, la música cinematográfica y a veces de novela negra de U.S. Girls es cuanto menos peculiar, y es que cuando las mentes se abren y se cruzan con otros gustos opuestos se puede experimentar mejor con los sonidos, y ese es el caso de su cantante Meghan Remy, que viene de un pasado punk tocando en una banda adolescente influidos por los anarcopacifista CRASS, una formación que llevó el punk en cuanto música e ideología lo más lejos que pudo, Meg Remy con su máquina de escribir tatuada y su luna nos hizo una revisión de las músicas populares más conocidas pero desde otro prisma, el prisma libre de alguien que no viene de los standards clásicos, de las academias ni del pomposo y aburrido mundo del virtuosismo sin chispa o sin alma.

Aun así, los punteos del guitarrista fueron virtuosos, un músico que tocaba al estilo de los años 70 con una larga melena y barba, que claro, como un buen supergrupo añadía su toque mágico personal junto al resto de outsiders de la banda, ya con el tercer tema nos quedamos todos hechizados y llegaría así el punto de inflexión del concierto con el tema “Navy & Cream”, una canción azulada, suntuosa y paradisíaca como para ir de crucero con el amor de tu vida en otro tiempo y en otro lugar, canción que llevaron al éxtasis total para elevarnos con todas sus fuerzas, cosa que se notó con el cansancio final del batería en dicho tema y en el que hubo un minuto casi a oscuras para recuperarnos con el eco de los instrumentos aún sonando.

 

Cuando hay 8 músicos sobre el escenario el uso de audiovisuales no tiene mucho sentido, y menos con la música de los americano-canadienses que nos trasladan a una época de detectives, un cine mudo moderno, en lo que sería una música anacrónica, sensual y hasta erótica, con micros dorados con los que cantaban como recién sacados de un programa de la RKO. Otro momento estelar es el que las dos cantantes comenzaron un baile a dúo, con el que terminó de alegrar y conquistar a toda la sala, y en las que terminaron bailando felinamente al ritmo del saxo.

 

Soul antiguo norteamericano como sentimiento escondido por momentos, un concierto que tanto le podía haber gustado a Nina Simone como a Cave e incluso a mi madre, interpretaron otro de sus temas cercanos al pop experimental y no porque haya sonidos de vanguardia sino porque es una canción atípica, la llamada “Damn That Valley” una especie de maldición contra la Casa Blanca.  La cantante se agacharía durante el tema para darle la mano a una chica que llevaba un turbante en plan black sister, como los que usaba Simone en los setenta, siguieron apareciendo otras perlas de su último disco como “M.A.H.” que contagió el movimiento de tibia y peroné entre los asistentes o “Pearly Gates”, hasta llegar al desfase final en el que acabaron por el suelo con el tema “Time”, un tema descarriado que llegaría casi al cuarto de hora con tres voces enfrentadas sobre el escenario tête à tête pero en público en lo que fue un final psicodélico con un saxofón ruidoso enloqueciendo y en el que las cantantes salieron a gatas del escenario.

Texto: Sebensuí A. Sánchez

Foto: Ana E. Sánchez

Sebensuí A. Sánchez

Khaös de Mago, poeta palabrista, filósofo imberbe, melómano colector desde que tenía 10 años. Ya daba patadas antes de salir a la luz, le contaba su madre, cuando en casa se ponía el “The Dark Side of The Moon”.

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