Atlantic Fest 2018 | La consolidación

Quinta edición del festival en la Illa de Arousa, diecisieteava teniendo en cuenta las celebradas en Vilagarcía. Salía el sábado a mediodía del hotel en el que me alojaba, camino del festival, cruzando la carretera provincial que une Vilanova con la Illa, por el único nexo de unión entre la isla marinera con la realidad, el puente que desemboca en la playa del Bao. El evento no necesita de parafernalia, ni de ningún reclamo artificial para promocionarse, el enclave se vende por sí solo con la Ría, la gastronomía de la zona, las vistas con los barcos pesqueros al fondo y las playas en su mayoría vírgenes que pueblan la costa arousana. Si además el festival sigue sin meterte las marcas por los ojos y miras a tu alrededor y parece que todo el mundo está allí por la música, lo tiene todo. 

El Atlantic Fest consigue aportar a la Illa de Arousa lo necesario para que exista una comunión entre festival y localidad. Los locales de restauración están llenos todo el fin de semana, los alojamientos también,  la pulsera del festival daba derecho a catas de vino D.O Rias Baixas, actividades acuáticas en la playa del Bao, actividades infantiles. Las subvenciones del Ayuntamiento y Xunta hacia el festival se deben dar por bien amortizadas.

En cuanto a lo musical, con un cartel sumamente atrayente, con bandas que el festival califica como “underground”. Además de los conciertos celebrados en el recinto, en la Illa desde el viernes se podía disfrutar de las voces de María Arnal o Soledad Vélez, el punk de los pontevedreses Jay, y el domingo, en el mercado de abastos convertido en after para la ocasión, de la propuestas tan arriesgadas como la oscuridad post-tropicalista mezclada con frescura pop de Rayotaser.

Este año la novedad además de la ligera ampliación del recinto y las pulseras recargables, era un segundo escenario renovado en el recinto principal, el Escenario Fest Galicia, patrocinado por la Xunta, con actuaciones de bandas con alguno o la totalidad de sus componentes femeninosEl festival se comprometía así a participar en la labor de inclusión de bandas femeninas en los carteles de los festivales. Iniciativa que además, ha sido respaldada por MIM (Mujeres en la Industria de la Música).

Ya en el recinto principal, en la jornada del sábado y en la sesión vermú, Presumido e Iván Ferreiro abrían el Escenario Son Estrella Galicia en un horario casi matutino, haciendo el segundo las delicias del público local, con algún que otro problema de sonido en un escenario que a medida que avanzaba la jornada fue sonando cada vez mejor.

Yung Beef, el artista que dotaba de eclecticismo esta edición, comenzaba su performance al grito de “Quién se folla a tu bitch: Yung Beef”! con la mini-sesión previa a los platos de la dj canadiense Brat Star que le acompaña en esta gira junto con  Hakim de Kefta Boys, mini-sesión que por sí sola valía medio festival. El granadino respaldado tras su exitoso paso por el Primavera Sound, donde el debate a tres creado por el festival y protagonizado por los reyes de la escena independiente nacional tuvo más repercusión en los medios que muchas de las actuaciones punteras del festival barcelonés (mérito del festival), era confirmado como parte del cartel del Atlantic el pasado 7 de Julio. El festival pontevedrés se sumaba así a una norma ya obvia por repetitiva, que muestra que en todos los festivales veraniegos de 2018 ha habido o habrá un cabeza de cartel proveniente de la escena rap/trap, la repercusión de la escena es imparable.

El dúo granadino hizo las delicias de un público joven que comenzaba a poblar el escenario principal, a la llamada de las melodías que salían de los platos dirigidos por la canadiense. Con el toque de Steve Lean en los mixtapes del último álbum de Yung Beef, los temas “Me Perdí En Madrid”, “Xapiadora” de La Mafia del Amor, y la tan aclamada y versionada por Los Planetas que hace las delicias del público pop “Ready pa Morir”, agotaron a la carpa que al final del concierto era un unísono.

Aún atónitos, ya de vuelta al escenario Fest Galicia, era el turno para La Plata, el underground en estado puro, si hay una banda protagonista este verano, además de Carolina Durante, es La Plata. C86, shoegaze en sus canciones y frescura que cada cierto tiempo necesita la escena para seguir viva. 

Al hilo de la iniciativa del Atlantic Fest de dar repercusión a actuaciones de bandas femeninas, cabe reseñar la genial entrevista al artista que a continuación tocaría en el escenario principal (Guille Milkyway), tan bien conducida por el incombustible Javier Becerra previa al inicio del festival. El artista barcelonés, al contrario de lo que se pueda pensar, ponía sobre la mesa el machismo impregnado en ciertas canciones, defendiendo que utilizándolo como discurso muy potente y empoderado sirva para educar o dotar de herramientas al oyente (sobre todo a los jóvenes), sin esconderlo.

La Casa Azul no se prodiga demasiado con su discografía, desde 2011 con La Polinesia Meridional, Guille no ha vuelto a sacar LP de la banda, sí ha seguido en el mundillo produciendo a artistas como Fangoria o Nino Bravo. Con un set pop, que culminó cuando en las pantallas del escenario se veían las imágenes de Sibuya, icono de una carrera musical, pop y diversión en estado puro.  

Cabe reseñar llegado este momento que las canciones con alusiones machistas (que por otra parte han existido desde los inicios de la música contemporánea) las quieren prohibir, el insulto al poder lo quieren prohibir. Hoy nos encanta llenarnos la boca hablando del recién estrenado Gobierno paritario, mientras por lo general acudimos a fiestas en pueblos y ciudades donde más del 85% de bandas y solistas son del género masculino, las estadística de los festivales punteros así lo dicen. Con este panorama no es extraño que en cualquier barrio de provincias, o de Madrid, chicos y chicas enfundados en sudaderas, uñas de gel,.. a quienes les dan igual las medidas de este gobierno paritario y también el resultado de las elecciones de su país porque a su barrio nunca llegará el presidente del gobierno, ni las medidas adoptadas desde su despacho, se entretengan creando ciertas letras mal vistas para una mayoría y que terminan bailando en fiestas que son la antítesis del discurso que esa misma mañana del sábado Pablo Casado, el recién estrenado líder del PP, vendía de manera sectaria a cada una de las Comunidades Autónomas de nuestro país, letras de canciones que miradas con respeto seguramente contribuyen a la creación de valores sin necesidad de usar la represión contra el creador y su creación. Miss Nina, Bad Gyal, La Mala, Kaydy Cain o Yung Beef, todos presentes en el festival de una u otra forma, están avocados a formar parte de esa minoría que con el interés del público joven y no tan joven cada vez más se está convirtiendo en una mayoría, que hoy intenta expresar un discurso muy potente contra clichés machistas.

De Cristina Rosenvinge queda poco por decir, presentaba Un hombre rubio (2018), de inicio a fin ganándose al público en uno de los escenarios programado con más gusto que se verá este verano en cualquier festival. Una artista que ha sabido dar un giro a su carrera similar en cierta medida a la banda que le acababa de precer en el escenario alterno. 

Los londinenses The Vaccines presentaban en la Illa su álbum Combat Sports (2018), con un sonido contundente, la fórmula punk con perlas de no más de tres minutos de duración sigue funcionando, y así lo agradeció el público aplaudiendo los If Yu Wanna, Ra Ra Ra, Post Break-Up Sex. Echándose de menos en el repertorio algún tema más de su reciente álbum, cincuenta y cinco minutos que para los congregados en la carpa se convirtieron en escasos. 

Que Kaiser Chiefs sigan llenando escenarios en 2018 es digno de estudio, quizás el haber dirigido su música con su nuevo álbum hacia un sonido orientado a las pistas de baile, con canciones que exploran una variedad de temas, tenga parte de culpa de que su público les siga bendiciendo en los tiempos que corren. Sea como sea, Ricky Wilson no le importa hablar en sus canciones sobre la monogamia “We Stay Together” o el sexo “Good Clean Fun” para culminar una edición del Atlantic cerrando la carpa de forma festiva. 

Una edición más, los allí presentes salimos emocionados del Atlantic cruzando ese puente de vuelta, esperando que alguien mire, aunque sea de reojo, a lo acontecido el pasado fin de semana en la playa del Bao. 

Texto: Jota Martínez

Fotos: Atlantic Fest

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