Lazharus + Umbrage + Crossed (Sound Isidro)

Sábado 26 de Mayo, 22:30h
Wurlitzer Ballroom

 

El concierto del pasado sábado que se retrasó un poco debido al “opio del pueblo”, no fue impedimento para que se llenara al menos una buena mitad de la Wurli, la noche empezó con el cuarteto madrileño Crossed, un rock & roll suicide de verdad, no como el de David Bowie, hardcore extremo con unas voces que eran chillidos de dolor, cual los italianos Negazione en versión esquizo, en mi cabeza también retumbaba gente como Today Is The Day, y como no, The Dillinger Scape Plan, con esas salidas violentas del bajista del escenario pisando el suelo de la sala con todas sus fuerzas.

Crossed | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

The Dillinger Scape Plan que nos quedamos el año pasado sin verles debido al accidente de su autobús en Polonia que dejó a 13 personas hospitalizadas, pero del que por suerte no hubo ningún muerto; volviendo a Crossed y su puesta en escena, a pesar del frío de esa noche, algún componente iba en pantalón corto como las buenas bandas de hardcore de antaño, uno de los guitarras se subió encima de un altavoz y el cantante dijo ¡Que le den por culo al fútbol!, lo cual nos llenó de satisfacción y alegría al oír estas palabras.

El emopsychocore (¡Vaya palabra!) de Crossed, parecía una versión rápida del orondo cuerpo de la banda The Body, el guitarra con una pierna en el aire, el bajista gritando al aire para luego bajarse entre el público que se lo pasó de maravilla con tan abrasivo directo… Su mini –lp  salido en febrero de este año lleva el filosófico título de “Language Dissolution Because Everything Is In Eternal Void”.

Crossed | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

La segunda banda fueron los coruñenses, Umbrage, dueto que vienen del sello barcelonés “Bestiarie”  donde han grabado Sutekh Hexen o Trepaneringsritualen, gente que viene de sellos como Old Europa Cafe o Cold Spring, cosa seria…El dúo lo formaban un tipo con barba, sin camisa y con gafas oscuras, con aspecto de terrorista islámico Muslimgauze, junto a su otro compañero con aspecto de druida con barba y capucha incluidas que se dedicaba solo a producir sonidos infernales en su aparato, el  otro compañero aparte de también hacer harshnoise con aparatos se dedicaba a vociferar, a hacer growls, screamings y ese tipo de cosas perjudiciales para la garganta.

De rodillas y con un puño de cadenas en el micro, la música, tortuosa en grado sumo iba subiendo y bajando de diferentes intensidades, una música sin duda, proveniente del infierno humano de la existencia: egos llenos de mentiras y basuras, prejuicios de la superioridad, la vanidad, asesinos superlativos que no se conocen a sí mismos y matan con total impunidad inconsciente, almas atormentadas y diablos atormentadores (división esta hecha por el filósofo Schopenhauer sobre los seres humanos), irrespetuosos e hipócritas, la injusticia social de un mundo que se hace trizas casi desde que empezó, el Mal con mayúsculas triunfando reinante y con éxito desde los albores de la humanidad etc; etc;. toda esta carga que hemos de soportar en el día a día del Señor y que la música industrial es especialista en reflejar y darle sonoridad.  

Umbrage | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

El vocalista de Umbrage que le pudimos ver reptar dentro y fuera del escenario, y metido en una esquina de la sala como si fuera el final de El Proyecto de La Bruja de Blair, o haciendo unos gestos como de victoria con los brazos o con los puños cerrados tal si fuera el triunfo del ruido sobre la tierra en un despliegue áspero del poder sonoro con puñetazos al suelo incluidos. Las subidas y bajadas de la fuerza del ruido te noqueaban, y te hacían sentir también alivio cuando aminoraba.

El último tema y el más largo de todos, fue con unas voces guturales susurrantes que iban apareciendo y desapareciendo, tras más de 10 minutos de exasperante y paulatino in crescendo del ruido, y cuando esperábamos que al fin se desatasen las fuerzas oscuras del sonido, cortan la actuación de improviso tirando repentinamente el micro al suelo escupido desde la boca.

Umbrage | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

Y por último, el primer concierto como cabeza de cartel de la banda madrileña Lazharus, que tiene en su haber un buen puñado de artistas, el fotógrafo musical Sergio Albert, el polifacético Iván Román de proyectos tan dispares como Sentionaut, We Are The Hunters, Muerte Solar o Dekatron II junto al pionero de la música industrial Miguel A. Ruiz, y a todos ellos sumar al terrorista sonoro Kike Kaos (Blind Pornographics, Daiben, Defenders Of The Hate, Tube Tentacles, Tubodies y Colectivo Brutal Cioran).

La música de Lazharus que vamos a enmarcar dentro del deathambient por ahora, y que si buscamos concienzudamente los principios de esta locura podríamos llegar a Italia con The Sodality y su “Beyond The Unknown Pleasures” de 1987 o a Japón con el “Ultra Point Of Intersection Exist” de Dissecting Table del mismo año, cinco años antes publicaría Whitehouse “Psychopathia Sexualis”, y muchos, muchos más… Esto no es música propiamente dicho, o como me decía mi compañero de piso ruso ¡Esa música no existe!…sino una especie de estado alterado de conciencia, en el caso de Lazharus, sobretodo de alterado, cosa que se pudo notar por el suspiro final de alguno de sus músicos cuando terminó el concierto, y no por el cansancio, ya que la música de Lazharus no se basa en la rapidez, aunque depende de sus fases, sino por la descarga de materia negra condensada que es capaz de dejar exhausto.

Lazharus | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

Iván Sentionaut utilizó un par de teclados y hacía unas voces diabólicas tipo grind death entre agudas y graves, del apocalipsis sonoro pasamos luego a ritmos más pausados con unas evolutivas sonoridades deathrónicas futuristas con unas luces de fondo con manchas blancas que daban vueltas por la sala, a Kike Kaos había momentos que no se le veían los dedos entre tanto pedal, y su extraño pulsador metálico, también iba acompañado de su inseparable mascota, un gato llamado “Satán” y su “Maleta con Dientes”, y a todo esto el ritmo obsesivo de los riffs de Pumba.

El pandemónium llegó en un momento en que Iván sacó a escena una especie de vara electrificada con cadenas que parecía la guitarra de Lucifer, y que friccionaba con los altavoces, momento caótico de death-industrial en el que Kike Kaos acompañaba con sus gritos a los del otro vocal con un inusual micro rectangular como de contacto. Concierto que da buena fe del saludable estado de la música extrema en el siniestro Estado español.         

Texto: Sebensuí A. Sánchez

Foto: Ana E. Sánchez

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