Glassjaw – “Material Control”

15 años después la mandíbula vuelve a morder.

15 largos años hemos tenido que esperar los fans de Glassjaw para poder oír un nuevo disco de la banda neoyorkina. Tres  lustros en los que solo lanzaron dos recomendables Ep’s: Coloring Book y Our Color Green. Desde Worship and Tribute (2002), su segundo larga duración,  Glassjaw han pasado por períodos de inactividad, cambios en su formación, problemas de salud de su cantante, además de los proyectos personales de su núcleo duro Justin Beck y Daryl Palumbo. Sobretodo este último que se embarcó en proyectos como la banda pop punk Head Automatica o en Color Film junto a Richard Penzone, que lanzó el pasado año un interesante disco, Living Arrangements.

Antes de echar una escucha al nuevo material de la banda viajemos a  finales de los 90 o principios de los 2000, época en la que en el mundo del rock estaba de moda el numetal, estilo en el que reinaban Korn, Limp Bizkit y unos jovencísimos Linkin Park que acababan de debutar con Hibrid Theory. A Glassjaw se les metió en esta nueva hornada de bandas a pesar de ser una banda de post hardcore (de hecho los fichó Roadrunner discográfica que tenía en su catálogo a grupos como Slipknot, Coal Chamber o Machine Head). Palumbo y Justin Beck tragaron aunque su estilo estaba muy lejano al de estas bandas.

En 2000  Glassjaw lanzaron su primer disco Everything You Ever Wanted to Know About Silence  un LP contundente y que nos dejaba fabulosos cortes como Siberian Kiss, Ry Ry’s Song o temas más atmosféricos como Her Middle Name Was Boom. Su segundo LP Worship and Tribute menos salvaje y mas “emo” contaba para el recuerdo con canciones como Pink Roses o Ape Dos Mil.  Dos discos de culto hasta que recientemente Glassjaw lanzan Material Control.

Abren Material Control New White Extremity, canción que sacaron hace más de un año y que cuenta con un sonido cercano a sus últimos dos EPs, y Shiva primer sencillo del álbum, que nos devuelve a los Glassjaw de Everything You Ever Wanted to Know About Silence.  En su retorno Glassjaw se muestran más cercanos a su primer trabajo con un disco directo y de apenas 40 minutos en el que ofrecen poca tregua a excepción de Strange Hours y el interludio Bastille Day.

A pesar de no ser un disco que cuente con unos temas arrebatadores  es un buen disco en su conjunto y que esperemos nos devuelva a unos Glassjaw en forma que logren desprenderse de ese halo de banda de culto y ocupen el lugar que se merecen en el mundo de la música.

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