Arto Lindsay (Café Berlín, Madrid)

Sábado 18 noviembre, 21:00 horas

 

El sábado pasado, un día plagado de conciertos en Madrid: Alessandro Cortini, Silent Servant, Balcanes, Cabezafuego, Two Witches, Marisa Anderson, Kugo, Tostadas, NU:N, Der Himmel Über Berlin…entre más bandas, da que pensar si Madrid es un axis mundi o un campo de fuerzas telúricas… Teorías extrañas aparte, entre tantos grandes artistas de diferente procedencia, época y estilo, elegimos ver al músico neoyorquino, un señor que ya peina canas en comparación con los artistas anteriores. Arto Lindsay que ya tiene 64 años, y es un máximo exponente en algunos géneros del underground de la historia de la música.

El primero de ellos fue la no wave, aquella ola de rebeldía americana anti todo de artistas que no querían pertenecer a ningún tipo de corriente u ola, dentro de este estilo estaba Arto Lindsay generando energías de dinámica subalterna con su banda DNA ¡en 1978!, antes de que existiera el término no wave gracias al recopilatorio antologizado por Brian Eno en 1979 llamado “No New York”. El señor Lindsay es un pionero del free rock, noise rock…gracias a su banda DNA, una banda improvisada sobre la marcha para poder colarse en un programa de TV al que habían sido invitados, y del que afirmaron tener una banda cuando no tenían ninguna, ese sería uno de los motivos de que DNA en principio solo fuesen ruidos, que más tarde irían trabajando.  

Arto Lindsay | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

Arto Lindsay, también es pionero en otros estilos underground puramente norteamericanos (y no solamente), como el punk funk, noisejazz…como The Lounge Lizards junto al actor de cine John Lurie, The Golden Palominos junto a John Zorn y Bill Laswell o Ambitious Lovers junto a Nana Vasconcelos, Marc Ribot e incluso Caetano Veloso, esta banda ya daría pie a lo que sería la trayectoria de Lindsay en solitario y a lo que veríamos la noche del sábado en el Café Berlín, algo insólito, sin duda, nadie en sus cabales podía pensar que el ruido guitarrístico de la no wave se podría fusionar con una de las músicas más agradables y tranquilas como es la Bossanova.

Tras una intro noise al puro estilo downtown del East Village, Lindsay se debatía entre voces rotas subrepticias fusionando dos estilos musicales imposibles, y cantando clásicos como  “Maneiras” de Zeca Pagodinho o propias como “Simply Are”, una bella canción en la que hacía sus pasitos de baile, y hacía disonancias con la guitarra. Acompañado de un percusionista negro con todo tipo de cachibaches, entre ellos un cajón gitano con pedal de batería y de un guitarrista clásico de aspecto hindú, formación irreconocible y diferente a la que toca en Estados Unidos, interpretó temas como “Illuminated” con la que terminó haciendo un gesto como si saliera un rayo de su cabeza, con aspecto entre Woody Allen y Robert Crumb, Lindsay hacía gestos extraños cuando tocaba su convulsa guitarra como dejar el brazo estirado o daba las Gracias en español, sacando la lengua sarcásticamente por el esfuerzo de la pronunciación, la guitarra de Lindsay, una preciosa guitarra azul desteñida por el paso del tiempo y que parecía haber salido de un sueño americano o de un concierto de Elvis, transmitía una impresión mágica a su música.

Arto Lindsay | Foto: Ana E. Sánchez / Madafackismo Underground

Amenas canciones brasileiras como “Alegria” terminaban en puro noise, uno de los temas instrumentales que tocó era un ritmo estridente y repetitivo que bien podía haber sido de Sonic Youth, y el que acortó siempre con guiños humorísticos entre sus músicos.

Percusiones con ritmos selváticos con congas, golpes resonantes al mástil, Lindsay miraba y señalaba a su guitarra, el guitarra miraba tras él a ver si había alguien and so on….A pesar de que el nuevo disco de Lindsay es marcadamente electrónico “Cuidado Madame (2017)” el concierto sí que no lo fue y anduvo entre esa estrecha frontera que hay entre el jazz ligero y la música brasileña que Arto Lindsay como el especimen raro que es, supo imbricar con el noise, y hacer como si no hubiera pasado nada ya que en el fondo son 3 estilos que siempre se han llevado bien aunque han elegido caminos separados. El ruido con el jazz, el jazz con la música samba y bossanova, juntos pero no revuletos, hasta que llegó Arto Lindsay y el tótum revolútum e hizo ese extraño cruce de caminos como siempre ha hecho en su carrera artística dirigida a la vanguardia del sonido.

Sebensuí A. Sánchez

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