LCD Soundsystem – “American Dream”

Parecía que nunca volverían, pero contra todo pronóstico lo han hecho. No sabemos muy bien por qué, si simplemente por dinero o para qué James Murphy exorcice sus demonios. Solo sabemos que era necesario. Este ‘American dream’ lo demuestra.

Los diez cortes son pura droga para los oyentes: canciones largas pero muy entretenidas, que juegan todo el rato con cambios de intensidad y que se basan en la electrónica pero se visten de pop. En cuanto a las voces y los textos, oscuridad en su mayor parte. Murphy parece completamente perdido en esta vida. No, no es un disco alegre, aunque a veces lo pueda parecer.

La cosa empieza muy bien con el primer corte, ‘Oh Baby’, con los sintetizadores en modo épico y con el pop ochentero como referencia. Un medio tiempo in crescendo que sirve como más que correcta introducción a lo que viene en ‘Other voices’: electrónica más pura que juega con el clásico truco de ir añadiendo elementos sobre la base. Suenan coros agobiantes y disonantes, acompañados de guitarras pasadas de vueltas, y estrofas con la voz de la teclista Nancy Whang. En ‘I used to’ pegan un buen bajón de tempo, con mayor presencia de los bajos y los graves, que da paso a ‘Change yr mind’, más bailable pero poco interesante, seguramente la más floja del disco.

No pasa nada, porque después llega ‘How do you sleep?’, un tema extenso con sintes espectaculares y machacones en el buen sentido. James Murphy se sale cantando, da sensación de agonía relatando historias de drogas y relaciones traumáticas. ‘Tonite’ mantiene el listón alto con un cambio de chip a una electrónica más clásica, con reminiscencias a New Order y unos coros muy chulos. Después llega otro de los puntos álgidos: ‘Call the police’. Seguramente sea el corte más indie y comercial del LP, pero funciona como hit a la perfección con su onda rebelde y callejera.

Quizás el culmen de estos nuevos temas sea el que da nombre al disco, ‘American dream’, un medio tiempo emotivo, en el que Murphy nos brinda una interpretación vocal excelente, seguramente nunca ha cantado mejor. Al de la segunda o tercera escucha este corte ya adquiere visos de otra maestra. Sorprende el cambio de la penúltima, ‘Emotional haircut’, canción desquiciada y descacharrada. Y para concluir está ‘Black screen’, 12 minutos que rebosan oscuridad, una especie de letanía final a base de sintes, bases electrónicas e incluso un piano clásico en la outro.

En definitiva, ‘American dream’ es uno de los mejores discos del año, musicalmente complejo a la par que emotivo y lleno de cambios y sorpresas sonoras. Nos costará olvidarnos de estas canciones.

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