Lana del Rey – “Lust For Life”

“Lust For Life” es la continuación de “Honeymoon”, un disco cuyos cortes más brillantes eran precisamente los más tristes e introspectivos, difíciles de digerir en una primera escucha, en el que recurría a los gángsters, el dinero o las drogas, una constante en la discografía de Elizabeth Woolridge, la mujer que se encuentra detrás del personaje de Lana del Rey.

Pero esta vez la artista norteamericana también nos enseña su lado más sexy y por qué no decirlo, más auténtico. Empleando los mismos tópicos que la han catapultado hacia el estrellato mundial, ahora recupera su cara más amable tras su particular redención y sanación. Sonríe por primera vez, aunque sea sólo en la portada del disco, puesto que no hay apenas sonrisas en su forma de cantar a lo largo de los dieciséis cortes que dura el nuevo disco.

Precisamente con “Love” se abre “Lust For Life”, un precioso single en cuyo videoclip promocional aparece caracterizada como una cantante de los años sesenta para contarnos cómo el hecho de enamorarse siendo jóvenes nos hace flotar más allá de la luna y las estrellas. Encima nos vuelve a sonreír y nos guiña el ojito. Viva el nihilismo hippie.

En la canción de título homónimo del disco, “Lust For Life”, aparece la primera colaboración estelar: el canadiense The Weeknd. Se trata de una balada romántica de sonido sesentero que sigue en la misma senda de ese optimismo de “Love” al que nos tenía muy poco acostumbrados Lana en anteriores trabajos. “Dicen que solo los buenos mueren jóvenes, eso no es verdad, porque nosotros nos lo estamos pasando muy bien, demasiado para morir, nuestra pasión por la vida nos mantiene vivos”. De “Born To Die” a “Lust For Life”.

Tras este dueto estelar, la diva neoyorkina interpreta magistralmente uno de los mejores temas del disco. En “13 Beaches” nos encontramos con una de las mejores exhibiciones vocales de toda su discografía. Una sorpresa muy agradable en donde recupera dos de sus clichés más habituales: la fama y el amor turbulento. Le siguen “Cherry” y “White Mustang”, en donde todo el protagonismo vuelve a recaer en la voz de Lana, y que dan paso a las dos apuestas más arriesgadas del álbum: “Summer Bummer” y “Groupie Love”. En ambos temas toma la mano del rapero A$AP Rocky, como aquella niña de familia bien que está deseando tener una aventura para sentir el riesgo y no ser políticamente correcta a ojos de su propio entorno. Mientras en el primero de los dos cortes nos deja algo “frío” dicha colaboración, en “Groupie Love” observamos como Lana intenta, con éxito, no perder un ápice de su esencia a pesar de haber incorporado pinceladas de rap a su obra. Habla de enamorarse de una rock star pero esta vez con los roles cambiados: es él el que termina pareciendo el groupie.

Y tras la parte menos ortodoxa del álbum aparece la Lana más empoderada, que intercala alguna que otra nota política, como el alegato pacifista de “Coachella – Woodstock in my Mind” o “God Bless America – And All the Beautiful Women in it”, donde arremete contra el sistema, se autoproclama portavoz de esa generación de jóvenes desencantados y se lamenta de la ausencia de mujeres jóvenes con las que identificarse políticamente. En “When the World Was at War, We Kept Dancing“, muy portishead, se pregunta si es el final no sólo de un era sino también de los Estados Unidos en clara alusión a la incómoda figura de Donald Trump en la Casa Blanca, muy poco popular en el gremio de los artistas. Incluso no tiene reparos en sacar las uñas y llamar “perdedor” a G-Eazy en “In My Feelings”. Este territorio musical más “politizado” es una de las principales novedades que encontramos en “Lust For Life” y que nos puede vaticinar uno de los caminos por el que puede derivar la carrera musical de Lana del Rey en el futuro.

Lo más destacado del tramo final del álbum lo encontramos en excelsas composiciones como “Beautiful People Beautiful Problems”, cuando se fusiona la preciosa voz de Stevie Nicks (Fleetwood Mac) con la de la propia Lana, con un acompañamiento instrumental muy vintage a base de pianos, guitarras, bajos y percusiones orgánicas, o en el tributo beatleniano de “Tomorrow Never Came”, que cuenta con la colaboración de Sean Ono Lennon y cuya melodía es clavada a “Something” de The Beatles. Acierto total.

Además, otros cortes como “Heroin” – un turbulento pasaje ambientado en la ciudad de Topanga, reconocido lugar de encuentro de artistas de California, y en el que se menciona a Mötley Crue –, “Change” – la única pieza completamente acústica del disco – o “Get Free” – ¿se ha marcado Lanita su particular plagio/inspiración de “Creep” de Radiohead? “Estoy jodidamente loca pero soy libre” – completan un más que notable quinto trabajo discográfico de Lana del Rey, reivindicándose como una de las voces femeninas más interesantes de la última década.

Brais Iglesias Castro @Bricepinkfloyd

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