Betunizer & Monocero (Moby Dick, Madrid)

Jueves, 29 de junio, 21:30h

Organiza: Giradiscos

 

El concierto de Monocero (no sé si guardará el nombre relación con la constelación del unicornio), pero lo que sí sé es que fue un concierto con una música que pretende la elevación estelar, desde su primer tema a modo de introducción, llamado “Tormenta Eléctrica” que tanto recordaba a esas canciones místicas y lentas de The Doors, iban apoyados en directo por una chica a los teclados, Marisa de Celéstica. Monocero, que intercambiaron voces entre guitarra y batería, batería que sólo tocaba con un plato y con charles y que a veces no se le veían ni las manos. El segundo tema comenzó con el bajista de Nudozurdo, con un bajo que sonaba metalero y pesado, se trataba del tema “Terranova”, para seguir con uno de los temas más asombrosos realizados el año pasado en el panorama nacional, como es el tema “Madre Bajo Tierra”, en la estela de grupos epatantes tipo 713avo Amor o Carmina Burana de principios de los 90, finales de los 80, donde un hijo le reprocha a su madre el no haber nacido con un cuerpo astral, tema donde el bajista explotaba en el estribillo que gritaba ¡Mira, mira al Cielo!. Cuando pensamos que había terminado la conmoción y aplaudimos, nos enterró vivos de nuevo el sonido. Bajo tierra no abras los ojos…

Monocero | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Siguieron con otra canción abrasiva “Fuego Nacional”, con unos coros gigantes y una música para un duelo al sol entre titanes y colosos, otro tema astral fue la instrumental “Menkalinan”, nombre de una estrella árabe que significa ‘el hombro del cochero’, donde el guitarra se lució tocando el trémolo. El último tema fue “Vampiro Vataje”, donde el batería iba narrando algún tipo de historia del más allá y tenía una risa loca, una canción de 8 minutos en la que el guitarra puso unas programaciones de trance misterioso de fondo, y en la que hacían coros tipo ritual. La canción terminaría con el batería dando la vuelta a la sala tocando un platillo para acabar frente al escenario tocando solo.

Era el momento de los valencianos Betunizer, que terminaban finalmente la gira de su disco “Enciende Tu Lomo”, cuarto álbum ya, del año 2015, para encerrarse dentro de poco en un estudio con temas nuevos, pero antes de eso presentaron algunos temas en Madrid y cerraron gira. Con un formato de power trio, en el que un batería con cara de muy buena persona daba una leña increíble para ir llamando a los rezagados que se habían quedado fuera fumando y bebiendo, hasta que poco a poco se comenzó a llenar toda la sala, y en la que el batería casi termina con las gafas en el suelo tras terminar “Camilo José Shellac”, juego de palabras entre el escritor y la banda de Steve Albini. El sonido demoledor de Betunizer avanzaba como un ejército chiflado con el tema “La Mili Está de Vuelta” o con la críptica canción de amor mexicano “Nicho Vegas” (sí, como el cantante..) Ella me persigue, huele mi patrón / Tiene la batuta de mi tentación /Pedirás que grite cuando viaje al sol /Allí no hay sombritas, no hay sombritas, no. Las baquetas de Marcos Junquera que esperábamos se partieran en cualquier momento de lo peladas que estaban, aguantaron hasta el final.

Betunizer | Foto: Ana Elda M. Sánchez / Madafackismo Underground

Esa misma noche actuaba Aerosmith después de 20 años sin actuar en Madrid para 30 mil personas, ¿Nos importaba? muy poco, y por eso mismo, dijo José Guerrero, Menos Aerosmith y más Betunizer, después de que se lo comunicara alguien del público. El vocal de Betunizer cantaba como un muñeco desquiciado en algunos instantes, en canciones con letras como “Mi maestro se llama Basho”, y un ritmo funk retorcido con cencerro de batería. “Pantalón Blanco Ajustado” o “Ford Carrillada”, esta última con el público bailando y gritando o “Carne y Diablo” en el que se vio a Guerrero feliz al ver a toda la peña desbocada bailando en primera fila, chicas y chicos.  “Pantera Pura”, otro hit de la banda que tocaron, en ese estilo Liars algo más descacharrados. Pablo Peiró bailaba al ritmo de sus ritmos de bajo, restregaba el instrumento con los amplificadores para desangrar un poco el sonido. Sólo tocaron dos inéditas, portándose de lujo con el público, que ya en los últimos temas estaba hasta bailando pogo desfogado, en especial con la tremenda “Imagina que Matas a Jota”. A la espera quedamos del quinto long play.

Sebensuí A. Sánchez

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