Moon Duo (Sala Caracol, Madrid)

Moon Duo & Chiquita y Chatarra en Madrid

Organiza: Giradiscos

Sala Caracol, Madrid

Fecha: Martes 13 de Junio, 21:30 horas

 

En un martes 13 con 36º en Madrid, acudimos a la legendaria (un cuarto de siglo abierta) y hermosa Sala Caracol, con una fachada color violeta y una estrella en el frontispicio. Una sala amplia, con un techo de varios metros de altura, en lo  que debió ser un antiguo edificio, con una entrada decorada con hongos, maniquíes new wave en su interior, una pintura enorme con personajes de La Movida en la parte superior – posterior de la sala, una Gioconda daliniana, y cuadros con estética ochentera fluorescente con rostros bastante ácidos….

Las primeras en salir fueron las asturianas Chiquita y Chatarra que andan preparando su tercer disco y con las que estuvieron acompañadas por David Baldo, guitarrista de Captains, que tocaba un pequeño Korg haciendo efectos y la guitarra… Cansadas de esperar por los que estaban fuera ¡Por bebedores!, empezó el concierto de surf punk cavernícola por momentos, con una batería baja con un plato roto, y la guitarrista vocalista con una auténtica voz desgañitada, talking heads desquiciados, principios de punk rápido a lo Siniestro Total del 82, coros 80eros Uoooo Uooooo, una versión punk rock del “Where Have All the Flowers Gone?” de Pete Seeger, canciones en inglés y español alternativamente, Una especie de animal me acompaña todo el tiempo, decía una de las letras más misteriosas.

Chiquita y Chatarra | Foto: Ana Sánchez / Madafackismo Underground

La segunda parte del concierto menos rockandrollera y más afterpunk produjo un intercambio de instrumentos, ofreciendo así un concierto de lo más variado y completo, la guitarra se pasó a la batería a tocar y cantar un pequeño cuento de terror, haciendo algún gesto con la mano tipo Karloff; al cantar el tema “I Don’t Wanna Leave”, se produjo la conmoción con tan pegadiza canción y la peña se puso a bailar este pop punk ramoniano que puede ser de todo menos imitador y cursi, tirando más a Desechables y The Cramps que a los Beach Boys de los Ramones. Juan El Invasor, fue otro de sus temas psicotrónicos donde extraen lo mejor de otras épocas, motu proprio, de quizá edades más auténticas y por eso retornamos continuamente a ellas ¿?, y que suponemos será un nuevo tema de su próximo tercer LP para Discos Humeantes.

Sin mediar palabra empezó el concierto de Moon Duo con una psicodelia envolvente que a partir del segundo tema se volvió más intensa y que no nos abandonó durante toda la trayectoria del concierto, los norteamericanos Moon Duo, vienen del sello Sacred Bones, el sello en el que graba hasta David Lynch, Sacred Bones se han convertido en el adalid de la nueva psicodelia con todo el esoterismo que implica, también del shoegaze, Nu- gaze, y stargaze rockero donde los haya, con incursiones más electrónicas como las de Zola Jesus, pero todos sus producciones envueltas y revueltas en un halo de misterio de pirámides, círculos y serpientes como emblema.

Moon 2 habían ampliado su gira por España, y vinieron también por Madrid como viene siendo  costumbre, dúo formado por un componente de Wooden Shjips junto a la artista con nombre japonés Sanae Yamada, la gira en cuestión a presentar fue “Occult Architecture Tour”, con una serie de discos con la que mostraban ahora el volumen I, álbum este realizado con conexiones espacio-estacionales, este disco se publicó en el cenit del invierno durante su hemisferio norte con la intención de despertar “fuerzas telúricas”.

Moon Duo | Foto: Ana Sánchez / Madafackismo Underground

La guitarra de Ripley Johnson estaba llena de aristas y no sólo en cuanto al sonido se refiere sino a la forma de su guitarra, punteos flotantes que parecían interminables y que cubrían toda la densidad de la sala, temas todos ellos unidos por interludios con voces “klingon” y unas visuales que parecía que estabas de vacaciones en la ciudad de Tron, difusos aspectos geométricos, puntos, ondas, circunferencias y continuas teselaciones a cargo de Emmanuel Biard.

El rock progresivo pero sin el empalague del virtuosismo setentero o del heavy metal era de una progresión estancada, un rock mantra que busca la expansión, Moon Duo, ahora deberían llamarse Moon Trio, cosa que agradecía la gente en comentarios por internet en lo que es la llegada del refuerzo a los tambores de John Jeffries en el 2013. Como en ‘Mother Sky’ de Can, el ritmo constante, y una voz dulce y tenue colándose por medio del sonido como un fantasma en plan buen rollo, hacían que te colocaras sin ingerir nada, moviendo una pierna poseída, o en el caso de que no te guste el estilo te invada el tedio.

La luz se refractaba en un oscuro escenario como si estuviéramos mirando el prisma newtoniano de Pink Floyd, la música de Moon Duo, siguen una línea inconfundible como la que utilizan en “I Been Gone”, comienza la batería, luego el teclado y luego la voz, así sucesivamente. Jeffries que no paró de mover la cabeza durante todo el concierto, y que en uno de sus temas de unos 10 minutos, tocó todo el rato con una baqueta y una maraca, era para hacerle un monumento al esfuerzo del trabajo artístico. Yamada llevaba un collar que parecía un astrolabio y que debido a la actuación con luces sombrías no pude identificar qué era, no paraba ni un solo momento en menear la cabeza tampoco.

Moon Duo | Foto: Ana Sánchez / Madafackismo Underground

Las visuales entre constructivistas rusas con edificios imposibles y futuristas, las veías en tu mente hasta con los ojos cerrados, la música con olor a almizcle, invitación a la micología psiquedélica, a motos con barbudos cruzando el desierto puestos hasta arriba, y otro tipo de sensaciones fruto de los años 60. Muy americano todo, pero la otra América angélica que proclamaba Ginsberg: América te he dado todo y ahora soy nada. /América dos dólares y 27 centavos, 17 de enero, 1956. /No puedo soportar mi propia mente. América cuándo terminaremos la guerra humana?. También la América sintetizada de punk electro rock de Suicide de fines de los 70. Las baquetas de Jeffries a veces se volvían un poco locas, y sonaban como un jinete indio por la llanura, Kataklak!, Kataklak!.

La voz de Johnson recordaba a la de Ira Kaplan, dulzona, sin la agresividad propia del r&r, Yamada, que se le reflejaban mechones verdes como una bruja de cuento por las luces epilépticas de la sala, y que  por su parte seguía tocando un teclado ‘sequential’ de los 3 que manipulaba agitando el esqueleto. Se volvió a abrir el telón para un bis más, para tocar el “No Fun” de The Stooges,  terminando finalmente el concierto con una sala Caracol a rabiar de gente.

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