Kendrick Lamar – “DAMN”

Reflexiones en la cima

“So I was taking a walk the other day” empieza diciendo en su vuelta Kendrick Lamar, en tono reflexivo, en la apertura de “DAMN”. Parecen ya lejanos los ecos del que fue primero “good Kid” en una ciudad de locura …

Quizás el propio Kendrick ha notado como tras dos obras (tres contando “Untitled Unmastered”) ha llegado el momento de no reclamar el trono ya de por si ganado (King Kunta) para ir a una reflexión en la cima de cómo seguir en la cumbre de la montaña sin mostrar flaquezas.

“DAMN” viene con mucho de esto y bastante crítica, tal y como nos tiene acostumbrados Lamar. Los singles “HUMBLE” primero y “DNA” después son las canciones más hardcore rap del disco en ritmo y contundencia. “HUMBLE” es un hit instantáneo, de esos capaces de poner por si solos al disco en las listas de los más vendidos en una semana, como ha sucedido en este caso, y que inundan Internet con citas de sus letras. “Sit down, be Humble” puede ser la frase fetiche de 2017 para cualquier cosa.

“DNA” es un ejercicio de ideales del propio Kendrick, y que nos avisa que después de la furia, empieza la reflexión y el tono meditado que nos acompañará todo el tiempo. No más funk alegre y temas bailables en este momento, solo citas a pecados capitales, al amor y la familia, al racismo en Estados Unidos; como no con Donald Trump y Fox News en el disparadero de Kendrick, en pleno flujo de letras que aportan un ritmo lento para acelerar en los verbos que necesitan ser entonados con furia.

Un Lamar que nos lleva a través de “YAH”, “Element” y “Feel” en un viaje introspectivo hacia dentro de su propia alma y que  explica, quizás, como nos mira a través de la portada del disco y luego con su voz por encima de las bases.

En el apartado de colaboraciones, destaca “Love” con Zacari o el trabajo coral de Kendrick y Rihanna en “LOYALTY”. También la colaboración con Bono en “XXX”, que así escrita invita a escuchar el resultado de un Kendrick totalmente inspirado en descarnar y señalar las miserias de EEUU.

Por último, si una canción refleja todo este viaje que Kendrick ha emprendido, nada mejor que un auto homenaje en “Duckworth” (segundo apellido real de Kendrick) para explicar los diez años que tardó en llegar a la cima desde donde nos mira, aunque sea con una mirada de tristeza y tensión.

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