Alexandra Savior – “Belladonna Of Sadness”

Hará tan sólo cinco meses, desde Madafackismo Underground  descubríamos a Alexandra Savior McDermott (Alexandra Savior sobre el escenario), la joven promesa del dreampop cuyo estilo onírico y estética vintage ha ganado miles de devotos, entre los cuales se encuentra Alex Turner, co-productor y colaborador instrumental de Savior.

Tras adelantar un par de singles, la expectación estaba servida, y finalmente el pasado viernes 7 de abril la artista norteamericana publicó su álbum debut, Belladonna of Sadness (Columbia Records). Este LP, como todos los discos debut, es su carta de presentación, una carta de presentación que nos atrapa y nos adentra en su sonido humeante, misterioso y cinematográfico que parece haber salido de un thriller trepidante, o de un film de Godard. 

Mirage, la canción que abre el LP, es toda una declaración de intenciones de la propuesta musical de Savior. Su estética vintage nos puede recordar a la de artistas como Nancy Sinatra o Françoise Hardy, y sus temas recuperan la fuerza instrumental y lírica de The Last Shadow Puppets. Este último detalle es, quizás, el más evidente, ya que tal y como hemos remarcado anteriormente, Alex Turner es uno de los grandes pilares del trabajo de Savior, no sólo por su contribución en la producción y las letras, sino también en la guitarra, el bajo y la percusión, lo que hace inevitable cierta similitud en el sonido y el aroma de las melodías.

Con la llegada del segundo tema, Bones, identificamos esos violines y ese sonido cinematográfico tan característico de The Last Shadow Puppets. La voz limpia y melancólica de Savior consigue reflejar su estética en cada nota, y mantiene esta sensación de misterio, oscuridad y onirismo durante la mayor parte del disco. Esta atmósfera sólo se ve interrumpida durante las baladas del disco como Girlie, Audeline o Cupid; que adquieren una textura aterciopelada y dulce. Estos temas destacan por un carácter más psicodélico y vintage, con teclados que añaden más frescura a la melodía y cierto toque nostálgico al estilo Twin Peaks.

El dulce glamour hollywoodiense de las baladas se entrelaza a lo largo del disco con otros más oscuros y misteriosos como Frankie, M.T.M.E o Till You’re Mine. Belladonna Of Sadness cierra con dos de los singles más conocidos, Vanishing Point y Mystery Girl, que siguen la misma intención estética de todo el trabajo.

Hay algo admirable en los discos que resultan redondos, y que consiguen crear una atmósfera de por sí, una nueva estética que sólo existe cuando lo tienes puesto. Esto es algo que en Belladonna Of Sadness, Savior consigue totalmente. Consigue retratar un microcosmos de nostalgia; humeante, neón, aterciopelado y cinematográfico embotellado en once canciones. Savior da vueltas en torno a una misma estética, sin salir de esta zona de confort, y esto es algo que de entrada corre el riesgo de ser tachado de superficial, de priorizar la forma al contenido. Pero ella consigue plasmar su propuesta musical con éxito, y esto es exactamente lo que se espera de un álbum debut. Savior tiene la capacidad de evocar imágenes estéticas a través de sus melodías, y mientras que el álbum no decepciona, ni tampoco sorprende, es exactamente lo que queríamos oír de su carta de presentación. 

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