Ghold + Lazharus (Wurlitzer Ballroom, Madrid)

Ghold (UK) + Lazharus (Sp)

Sala: Wurlitzer Ballroom (Madrid)

Fecha: 28 de Febrero 2017

Hora: 22:30

 

Este martes pasado, fue el primer concierto de Lazharus y no Lazahrus como decía en el cartel y del que se encargaron de tachar, corregir con un rotulador, y sumarle un anticristo. Lazharus es un nuevo proyecto de Kike Kaos (Tube Tentacles, Blind Pornographics, Daiben, Defenders Of Hate y Colectivo Brutal Cioran), Iván Sentionaut (Dekatron II junto a Miguel A. Ruiz, un pionero de la música industrial de los 80, We Are The Hunters, Muerte Solar y algún proyecto más) y el fotógrafo Sergio Albert.

En una mesa llena de cachivaches donde también estaba el gato Satán y la caja con dientes, Lazharus, volviendo a los escenarios tras un parón, en los 7 años que llevan formados y con Kike Kaos como última incorporación, en lo que empezó dentro de un dark ambient ritual terminó prácticamente en todo lo contrario, pandemónium-sonoro. La voz de Sentionaut nos iba introduciendo en un agujero negro bastante pantanoso, resonancias vibrantes de colosales catedrales, un bajo desenchufado que sonaba a alambres, y samplers de voces americanas que por alguna razón siempre suenan perturbadoras, como un médico forense narrando algo. La falsa tranquilidad estaba llegando a su fin, y empezó a ser descuartizada sin piedad, el bajista enorme se levantó de la silla y un beat asesino no dejaba de golpearnos, la voz se fue convirtiendo en un monstruo con voz thrash/death, y el sampler cobraba vida como una puerta de hierro que no paraba de cerrarse. Sentionaut con el cable en la boca y el estruendo y el caos primigenio subiendo por una spina bifida, el vocal recorrió parte de la sala, entre los masones que nos reuníamos allí. A partir del segundo tema ya no había introducción que valga death industrial como un puñetazo con un hierro en el guante, la voz era más hardcore y todo se volvió más rítmico, la destrucción sonora terminó por taparlo todo, oídos, voces, y comentarios, así empataron con otro tema power electronics desde el podrido corazón del más absoluto dolor.

Lazharus | Foto: Erick Mena / Madafackismo Underground

Una tabla de madera negra que había en el suelo junto a unas cadenas, y que cuando llegué la pisé y me dijeron que “cuidado porque cortaba”, se la echó Iván Sentionaut al hombro y funcionaba como un instrumento de contacto, así que se enrolló una cadena en el puño, y ya lo siguiente os lo podéis imaginar, Genocide Organ, The Sodality, Con – Dom, y demás bandas infernales, dándole puñetazos a la tabla con la cadena, momento este que me recordaba al personaje del cómic “Lobo”. Kike Kaos, también llevaba un pulsador metálico en mano, El Infierno Musical como le llamaba El Bosco o la poeta suicida, Pizarnik, fue terminando con unas percusiones cuasitribales entre sonidos inquietantes.

Ahora era el turno de los londinenses Ghold. Tras varios puñetazos por parte del bajista a la máquina de humo para que funcionara, y el batería – vocal, aunque los tres cantaban-, pusiera un sampler con sonido a disturbio espiritual y extraños eones ululantes que tanto le gustaban a Lovecraft, empezó el concierto. Ghold han sido masterizados por James Plotkin, el guitarrista de uno de las bandas pioneras del metal experimental como fueron O.L.D.

Empezaron Ghold con una terapia de choque que producía sonrisas malévolas, por la impresión de la fuerza, Paul Anthony, a parte de tocar la batería y cantar, también tocaba unas raras campanas antiguas, por si fuera poco, era tal el estruendo que el techo de la Wurlitzer descascarillaba con una purpurina que había pegada y caía como una mágica navidad. Música doomer (stoner + doom), es el término que se me ocurrió, o como es más conocido “Sludge Metal”, voces a todo volumen, yugulares a punto de explotar, algunas partes cantando en voz baja, mientras se iban tocando los platos a medio tiempo, el batera que nada más sentarse se quitó la camisa, enseñando así una carta tatuada en su hombro. Resonaba en mi cabeza, lo que podría considerarse una de las primeras o más famosas canciones de sludge metal que es “Boris” de Melvins, pues imagínense un concierto entero con esa canción y con varios cambios anexos.

Ghold | Foto: Erick Mena / Madafackismo Underground

La segunda mitad del concierto la abrió otro sampler, éste sonaba a conjuro indio polvoriento, para volver con ese doomrock atronador que tan bien hacían EyeHateGod, ritmos que iban chocando como pelotas de acero con cuchillas por toda la sala como en la película de Phantasma, para acabar con un final que parecía grindcore y te quedabas…What¿?. Bucles de guitarras, punteos sostenidos en el aire temblando, para luego deslizarse sobre el mástil y terminar mutado en aullido eléctrico. Los puñetazos de Oliver Martin sobre la guitarra, formaban parte del ritmo, no es que estuviera enfadado, redobles de platillos en canciones que su final eran su principio, cuando pensabas que ya no podían aguantar ese ritmo enloquecido duraban 5 minutos más y tocaban más fuerte, haciendo varios cambios ligeramente más lentos con lo que la canción al final duraba más de 10 minutos. El bajista Alex Wilson se restregaba con los amplis, bass terror, tipo Godflesh, bajos que suenan más potentes que una guitarra eléctrica. Y a esto hay que sumarle los slides metálicos de P. Anthony.

Un concierto arrollador, de la mano de una de las grandes disqueras y promotoras de Madrid que han basado su esencia argumentativa en un tipo de metal trascendental junto a un cuidadísimo diseño y maquetación de luxe. El label Nooirax estarán de  9º aniversario este fin de semana presentando durante viernes y sábado, algunas de las más de 100 referencias que tienen editadas hasta ahora.

Sebensuí A. Sánchez

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