Ryan Adams – “Prisoner”

Ryan Adams ha demostrado ser un artista prolífico: en 20 años de carrera ha publicado 16 trabajos. Este decimosexto se llama ‘Prisoner’ y está recién salido del horno. Tras su experimento de versionar a Taylor Swift hace un par de años, Adams vuelve a los cauces habituales aunque se permite cambiar de tercio en algunos cortes de este nuevo álbum.

Es el caso de ‘Do you still love me?’, que abre el disco, un grandísimo hit en el que el de Jacksonville suena más británico que otra cosa, lo que llama muchísimo la atención en un songwriter con raíces tan norteamericanas. Sin embargo, la sorpresa solo dura hasta ‘Prisoner’ que da título al disco. Aquí ya entra el rollo de balada de autopista yanqui, clásico y melancólico a partes iguales. Comenzamos a escuchar también la característica armónica que vuelve a sonar con fuerza en el comienzo del siguiente corte, el brillante ‘Doomsday’, en la línea de los trabajos habituales de Adams, y que nos retrotrae a temas como ‘Firecracker’ de su mítico ‘Gold’ del 2001.

Un tono triste y depresivo inunda todo el disco, lo que tampoco es nada extraño en los trabajos de Adams. ‘Haunted house’ es más flojita, no deja de ser un corto tema de relleno. Mejora la cosa con ‘Shiver and shake’, otro medio tiempo intimista pero de mucha mayor calidad, con la voz de Adams sonando más clara que nunca y una base instrumental minimalista y acertada.

‘To be without you’ ya recupera por completo la senda del country añejo, lo que más le gusta al viejo Adams. Transmite ruptura, desamor, distancia. En cambio, ‘Anything I say to you now’, retoma el pulso eléctrico del inicio del álbum y rompe un poco con la monotonía. ‘Breakdown’, por su parte, suena a folk de los 70 y, a pesar de un inicio prometedor, se hace un tanto pesada.

Menos mal que después llega ‘Outbound train’ al estilo del mejor Springsteen, corte que sorprende por su sencillez y efectividad. El disco vuelve a sonar a carretera, y mola. ‘Broken anyway’ sigue la misma línea, aunque con más presencia de la acústica. El tono relajado del cierre de ‘Prisoner’ se confirma en ‘Tightrope’ (en la que entra un inesperado saxofón) y en ‘We dissapear’, en la que cobra presencia la preciosa melodía de voz.

En resumen un trabajo con algunos temas brillantes pero que en conjunto termina siendo un tanto repetitivo debido al tono similar de canciones y letras, que muestran a un compositor más atormentado que nunca, prisionero de sí mismo.

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