Palmera Smith (Fotomatón Bar, Madrid)

Palmera Smith (Mc Enroe)

Viernes 14 de Octubre, Madrid

Sala: Fotomatón Hora: 22:30

 

Con una sala a rebosar y las entradas agotadas empezó a afinar el frontman de Mc Enroe, Ricardo Lezón, que nos presentó un suculento resumen de su trayectoria antes de que se embarque el próximo mes con un disco en una nueva aventura con The New Raemon. La gente del Fotomatón respetó el silencio sepulcral de este tipo de conciertos íntimos y acústicos con los que se presta esta sala. Todo encajaba en este concierto pues habían palmeras despeinadas en las canciones y caballos, Ricardo, tocaba una preciosa Gibson Les Paul deluxe negra y nos contaba que estaba nervioso.

Canciones melancólicas y bellas a más  no poder con que todos los amantes del universo nos identificamos, con este experto detective del corazón que es Ricardo Lezón, en canciones como “Tormentas”, una luz que va apagándose sin más, en esta canción tocó el delay, el sonido flotaba como en una playa triste. También hay canciones más esperanzadas, no todo lo trágico es sinónimo de belleza en arte como en “Cuando Abrimos Las Ventanas Para Ver Amanecer”, canción que paró en seco como una dulce puñalada de terciopelo. Para la siguiente canción cambió de electroacústica a acústica directamente en “Cae La Noche” sobre mí y tú descalza por el jardín…

Sentimos la dura frescura del viento maestral del norte con “La Cara Noroeste”, en esta canción, la quinta del repertorio de esta noche, Ricardo Lezón con su potente voz como un terral, esos vientos que brotan desde el suelo y proceden del mar, arrancó las voces del público que le acompañaron a cantar cual brisa de la Tierra. En canciones tan espirituales como “La Electricidad” Ricardo quería que nos acordásemos de él cuando pisemos algún charco, agua y electricidad, en esta canción que se oía un coro femenino entre el público susurrante. En “Los Valientes”, Ricardo sudaba la gota gorda en una sala donde había un calor humano que superaba lo soportable debido a la masiva congregación de parroquianos. Y nos contaba que a veces despertaba sin querer viéndola dormida a su laaado…moviendo la cejilla de la guitarra y haciendo así que se extiendan las palabras. Si pudiera explicarte todos mis silencios, sólo son laberintos en los que te pierdo. Extraña forma de vivir, reza también esta canción, título también del primer poemario ilustrado de Ricardo Lezón.

Otra canción donde se pudo escuchar el peso del coro femenino fue en “Un Rayo de Luz” con su estribillo que dice Yo remaré siempre hacia ti sin importar si la fuerza es tuya o mía. Ahora era el turno de una canción especial para los capitalinos, la canción dedicada a “La Palma”, no a la isla bonita como se la apoda a una de las Islas Canarias, sino a una de las calles del bohemio barrio de Malasaña. Ricardo, dejaba la voz parada sobre la guitarra, como tanto le suele gustar hacer a Glen Johnson de Piano Magic, Caminando junto a ti, amanecía ya en Madrid por la calle La Palma. Fue sin querer que te besé. Y al besarte, todo mi mundo volvió a desordenarse, como antes. Canción esta tocada con la electroacústica. También tocó una canción que no la habría escrito ni Shakespeare con depresión “Mi Vietnam” donde dice Paso por delante de tu casa disfrazado de keroseno.

Con altas dosis de platonismo y divinización de lo femenino idealismo este que forjaron los alemanes dieciochistas,  nos encontramos con la canción “La Veleta”, Eres eterna, eres temporal. Temporal que agita mi vida en paz. Paz que no es paz, sino esperar. Esperar en silencio otro temporal. En esta parte visualizo el cuadro de Caspar David Friedrich, de ese hombre sobre unas montañas rocosas con unas nubes grises debajo de él y de espaldas que data de 1818 y se llama en español “El Caminante” y en inglés “El Errante Sobre El Mar de Niebla”, parece que el tema de las traducciones rocambolescas no pasa sólo con el séptimo arte. Fue cómico cuando Ricardo dijo ¿Quién ha diseñado esto? Refiriéndose al taburete donde se sentaba que no dejaba de dar vueltas.

Da gusto como modula la voz este hombre, y uno pensando, ¿Porqué no?, en los grandes como Cohen, se mandó a callar por parte de los asistentes para poder oír, normal cuando estaba con aforo completo. Ricardo dijo que iba a tocar la última que le gustaba mucho, a lo que saltó uno del público ¡Pero qué dices Ricardo!, muy gracioso. Voy a tocar una del siglo XVIII, dijo Ricardo, justamente el año que surgió el romanticismo alemán del que hablábamos casualmente antes. El día en que sepamos que seremos inseparables , Tú lo adivinarás riendo, yo lo sabré al instante “Cuando Rugen Las Flores”, canción que cuando terminó, alguien rugió al final.

La decimotreceava canción del concierto es quizá una de las más duras y ¡cómo no!, más bellas del repertorio de Mc Enroe “El Alce” (…) para este imbécil que escribía canciones de amor (…) En lo que yo creía era todo una mentira, que el amor no existe, tú me lo destruiste. Tras este maravilloso y placentero hundimiento, probablemente la canción más optimista de Mc Enroe, se trata de “Las Orillas”, en que esta vez todos, hombres y mujeres nos dejamos llevar por la marea del ritmo cantando “Ya no temo a las mareas que vienen y van, ahora me tumbo en la arena a verlas pasar.

Ya no temo a las mareas que vienen y van, ahora me tumbo en tus piernas a verlas bailar”.

Himno a la Vida.

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Palmera Smith (McEnroe) | Foto: Sebensuí A. Sánchez / Madafackismo Underground

 

La antepenúltima fue una de las canciones que en breve saldrá al mercado discográfico compuesta con The New Raemon, se trata de “Gracia”, Arde el cielo en mil colores y se refleja en sus ojos se mezcla con sus dolores juntos forman el otoño (…) No consigo recordar cómo es estar contigo a solas y una estrella fugaz se congela para siempre (…) todo el cielo olía a menta yo solamente pensaba abrazarte, abrazarte, abrazarte. En este último abrazarte, pude ver al niño interior de Ricardo Lezón que somos todos, cuando lo único que queremos en el fondo aunque disfracemos la vida con grandes ambiciones y nos mostremos como que somos grandísimos y fortísimos como dioses, decía, niños faltos de cariño, comprensión y ternura.

La penúltima fue una de esas canciones que dan ganas de llorar no sólo por hermosa sino por el tiempo que desperdiciamos en problemas sin caer en la cuenta que lo mejor que tenemos es el “Ahora” y que tocó con los ojos cerrados. Como broche final, Ricardo, nos obsequió con una joyita que ni tenía muy ensayada, pues tuvo que improvisar cantando y esta parte no me acuerdoooo que tocó con su guitarra japonesa Takamine, la canción era del grupo pop por excelencia de los noventa, compatriotas vascos de Ricardo Lezón, Family, que con tan sólo un disco se han vuelto la pieza cultual del pop en la música española, la canción fue la poética y exploradora alabanza a la libertad y al amor que es “Viaje A Los Sueños Polares”.

 Sebensuí A. Sánchez

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