El ¿progreso? de Sr. Chinarro

Antonio Luque vuelve a encarnarse en Sr. Chinarro para editar su último trabajo: El progreso. Este nuevo álbum llega bajo El Segell del Primavera. Tras un Perspectiva Caballera que fue editado de manera independiente y alejado de sellos de prestigio, Sr. Chinarro vuelve a confiar en una marca consagrada para poner dar forma a sus ideas. Pero no confía en cualquiera: el disco ha sido grabado en el Refugio Antiaéreo bajo los mandos de J, célebre líder de Los Planetas.

Como en todos los discos de Sr. Chinarro, se precisa una inmersión lenta y pausada. Hay que escuchar bien las letras, saborear cada frase, pues ahí es realmente donde reside la calidad y distinción de un hombre que lleva ya más de 25 años en la industria, editando discos que si bien no son éxitos flagrantes de ventas, suelen colarse con asiduidad en los recopilatorios de los mejores discos nacionales del año.

La primera canción que nos recibe en esta nueva travesía a través de la lírica e imaginario de Luque es Efecto Especiales. Es un tema que se deja querer, es fácil querer escucharlo de nuevo y como bienvenida es correcta, invitar a continuar. Se combina la característica voz sombría y recitante de Luque con un tono más alegre y cantarín en el estribillo. Fue uno de los acertados adelantos del disco, así que ya pudimos advertir hace tiempo su tendencia a la subida, al crescendo, como empujándonos al interior del disco. Sin darnos cuenta, ya hemos llegado a Ciudad Provisional, segundo corte del disco y otro de los adelantos. Aquí Antonio Luque regresa a su Sevilla natal y nos lleva de la mano a través de un viaje por el Guadalquivir, las manzanillas de Sanlúcar y las palmadas flamencas.

A partir de aquí entramos de lleno en las entrañas del disco, donde nos topamos con canciones como La Fiebre del Oro. Es un corte que nos suena al salvaje oeste, pero que probablemente peque de falta de identidad o seña de identidad, como le sucede a las canciones que le suceden. Temas como La Fiebre del Oro, El Castigo o Fase Lunática se mezclan y juntan y parece que forman parte de la misma canción. Una instrumentación que no varía mucho y una voz con el mismo timbre y tono no ayudan a distinguirlas. Todo se soluciona con Manía Persecutoria, otro de los grandes temas que Antonio Luque regala en este disco, pero un juego de niños comparado con el que viene.

El Progreso es la gran composición de este disco. Más de seis minutos de una instrumentación donde leemos a Jota y un dueto espectacular donde las voces de Antonio Luque y de Soleá Morente se alimentan la una a la otra y se hacen volar más y más alto. Por si faltara algo, una letra preciosa (co-escrita con Jota) se encarga de rematar un tema casi perfecto. Seguro que en el momento en que se grabó esta canción, Luque ya podía ver al público coreando esta canción con la fuerza y pasión con la que han coreado antes grandes canciones como Del Montón o Una llamada a la acción.

 

 

Cuando terminamos de darle al replay un millón de veces, nos golpea La Mujer. Da la sensación de que Antonio Luque ha subido el nivel mucho. La canción va subiendo de intensidad de manera muy notoria mientras él canta, insistentemente, como queriendo convencer a la interlocutora: El mundo no tiene arreglo y lo único que entiendo es que eres la mujer que yo quise tener. Es un canto desesperado, una suerte de plegaría. Y además se distinguen arreglos de cuerdas y efectos muy característicos planetarios, obra de Jota, que acentúan todavía más el poder de esta composición.

 

 

 

 

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