Crónica: Flamin´Groovies (Sala Caracol)

Sala Siroco, Madrid

14 de Abril, Día de la República, 22:00h

Gracias a los buenos oficios de I Wanna, tuve la oportunidad de hacer una breve entrevista via email a mi admirado Cyril Jordan, y pocos minutos antes del concierto, un expresivo y encantador Chris Wilson grabó un pequeño saludo para los lectores de Madafackismo. Por si esto fuera poco, estaba la incertidumbre de cómo, cuándo y en qué condiciones aparecería en el escenario el gran Roy Loney. La Sala Caracol estaba como una olla exprés (sold out y un calor insoportable) y el público, totalmente entregado a los Groovies.

Personalmente, me encantaron en su visita ya hace 30 años a la sala Astoria y tenía mucha curiosidad en observar el paso del tiempo. La banda salió con un cuarto de hora de retraso bajo los acordes de Yeah My Baby. Indudablemente, salvando las evidentes limitaciones de sonido de la sala, los Groovies defendían dignamente su esplendido repertorio, pero flojeaba, lógicamente, un aspecto en el que ellos siempre habían destacado, las voces, tanto solistas como los coros. Una lástima, ya que los esfuerzos de Wilson por llegar no eran suficientes, y se notaba. Pese a todo, grandes canciones como Feel A Whole Lot Better, You Tore Me Down o I Can´t Hide ejercían sobre los fans una especie de efecto placebo mientras esperábamos acontecimientos. Cuando las voces no eran tan importantes, I Want You Bad, Tallahassie Lassie… la banda crecía y se engrasaba por momentos. Y en estas, como quien no quiere la cosa, comenzó a sonar High Flyin´ Baby, y con ella, entró en escena el enorme en todos los sentidos Roy Loney, que con su vozarrón, presencia escénica y sobre todo voluntad, consiguió arrastrar a sus compañeros hacia el espíritu rockero de los primeros tiempos, contagiándose el público que, agradecido, empezó a bailar y a aullar en canciones como la enorme Have You Seen My Baby, para mi el mejor momento de la noche. Siguieron Evil Hearted Ada, la aclamada Second Cousin...

Después de estos trallazos, Roy se retiró de nuevo, y aparecieron los Groovies más melódicos, con temazos como la un tanto desangelada Between The Lines, pero sin chispa. Aquí destacó su faceta de grandes músicos, aunque les costaba coordinarse. Penalosa y Alexander estuvieron muy acertados, fuera de la lucha de egos que parecían librar el resto. Con el crescendo que se produjo cuando empezó la magnífica Slow Death, con Loney eclipsando a un taciturno Wilson, la banda abandonó el escenario, dejando al público mosca y con ganas de más. Ya no volvieron a salir, y hubo quien vio largarse a Wilson con su Telecaster y cara de pocos amigos… Mientras, un público desorientado y ansioso esperaba por lo menos en los bises, trallazos como Teenage Head o la emblemática Shake Some Action, que se quedaron en el baúl.

Esto es Rock´n Roll y lo que pasó no nos extraña a casi nadie. Por lo que se ve, en Gijón se salieron, en lo que fue un espectáculo completamente diferente al de Madrid… Pelillos a la mar. Life goes on, como dijo Ray Davies. Por cierto, una pasada su último vídeo, Crazy Macy, anticipo de un documental sobre las andanzas de mis californianos favoritos, que nos trae de vuelta a los Flamin´ Groovies de siempre, cachondos y fiesteros.

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