La Playlist de Kiko Amat

Kiko Amat es periodista y escritor, colabora en Rockdelux, Jot Down y El País, entre otros medios, se define como anglófilo y probablemente sepa de pop más que Rob Fleming, el protagonista de Alta Fidelidad. Acaba de publicar un nuevo libro, CHAP CHAP, donde recopila artículos, listas y anécdotas.

¿Qué música te sueles poner para escribir?

Depende de la época. Para la quinta novela, que estoy escribiendo ahora mismo, estoy escuchando cosas que me van bien para el ambiente del libro: Algernon Cadwallader, Christie Front Drive, Mineral, Joie de Vivre, el File Under Easy Listening de Sugar, el Warehouse: songs and stories de Húsker Dü, Sport (son franceses), American Football, Knapsack y el The problem with me de Seam. Así como Robert Forster dijo una vez que estaba escribiendo un álbum cuya esencia eran “jerséis blancos”, supongo que yo estoy escribiendo uno con banda sonora del emo intermedio, segunda división (aunque espléndidamente disfrutable). Una cosa que jamás cambia es Mark Kozelek, sea en Red House Painters o Sun Kil Moon. He escrito todos mis libros escuchando álbumes suyos. En este último estoy con Jesu y con Benji, que me pirran y emocionan. Universal Themes no me gusta mucho; es un tostón bastante blues y hard rock a ratos (dos estilos que detesto por defecto).

¿Cuál fue el primer disco que compraste?

Thriller de Michael Jackson, a los 12 o 13 años. Que no está nada mal. Pero el que me cambió la vida por completo fue el In the city de The Jam, a los 14. Era una cinta grabada.

¿Y el último?

Hace dos días, el último single de Nueva Vulcano, Nombres y apellidos EP. Bueno, me lo regalaron, de hecho (atjum, atjum).

¿Cuál recuerdas como “el concierto de tu vida”?

The Fleshtones, en 1989 en Zeleste y, más aún incluso, en 1991 en el KGB.

Es difícil, pero… ¿tus cinco discos favoritos de la historia?

No tengo cinco; eso sería una locura. Pero juro por los tres discos de The Beat, los tres cruciales de Dexy’s Midnight Runners, casi toda la discografía de Mega City Four, la de McCarthy, el único álbum de Texas Is The Reason, todo lo de The Fleshtones (hasta 1992-3 sin pega alguna), A quick one de The Who, todo lo que grabaron The Jam, caras B incluidas (un grupo sin una sola mala canción, si descontamos The girl at the phone y la versión mediocre en el segundo álbum), The Style Council (canciones escogidas de todos sus álbumes; me gusta mucho It didn’t matter, que a mucha gente le da arcadas), Mose Allison hasta que empezó con el piano eléctrico (miento: eso también me gusta), toda la Tamla Motown hasta que Smokey grabó aquel inmundo Being with you de 1981 (miento de nuevo: también me gusta), The Jasmine Minks (todo menos el malo), me pirra todo el mod revival y el Oi! de primerísima hornada (Business, Rejects, Blitz, Upstarts…), La Granja y Brighton 64 y Los Negativos, Orange Juice, la enorme mayoría del power pop americano e inglés… No sé ni por qué lo intento. No terminaríamos nunca.

 

¿Algún grupo menos conocido que puedas recomendar?

Depende de los estándares de “conocido” que utilices. Me gustan mucho las listas de éxitos, pero desde niño me gustaban grupos que no conocía ni el proverbial Tato, porque ese era mi mundo (no para hacerme el listo; que también). Así que cosas que escucho desde los 16, y que por tanto me son sobre-familiares, para otra gente son ignotas. No sé: The Dentists, PF Sloan, Sense Field, Beau Brummels, The Eyes, The Haunted, la etapa “oscura” de Pete & The Test Tube Babies, Jimmy Webb, Los Canguros, Kamenbert, Fire Engines, Purple Hearts… Son bandas o músicos de toda mi vida, pero supongo que para alguna gente resultarán desconocidas. De cosas muy novísimas me chiflan los Sleaford Mods y el último de El Guincho y Aries (todo) y Nueva Vulcano (siempre).

Ya que has leído y escrito mucho sobre música, ¿cuál dirías que es el mejor libro escrito sobre el tema?

Awopbobaloboop… de Nik Cohn. England’s Dreaming de Jon Savage. Música de mierda de Carl Wilson. Something beginning with O de Kevin Pearce.

Una canción…

Para un viaje por carretera.

Algo que me tranquilice y conforte y permita tararear a grito pelao. Los primeros de Damien Jurado, El Último de la Fila, Kozelek en cualquiera de sus encarnaciones…

Para antes del sexo.

Soy mitad inglés (por la parte espiritual). No hablamos de esas cosas, me temo.

Para ponértela mientras desayunas.

Con mi familia siempre ponemos el Old Ramon de Red House Painters, como ritual desde toda la vida (de mis hijos; que han empezado a odiarlo, de hecho). Jimmy Webb también es un clásico matinal en mi casa.

Para una ruptura.

Deep soul, siempre. Cualquiera de los recopilatorios que hizo Dave Godin para Ace. También Kozelek, en su vertiente más amarga, si quisiera extender el sufrimiento. Todas las baladas sacarinosas de la historia (AOR también). Las lentas y tristes de The Jam. Dicho esto, estoy con la misma mujer desde hace 20 años, así que no sufro “rupturas”. Más que para rupturas yo diría pues para melancolías o pesadumbres. Me hacen llorar a cántaros Firework de Katy Perry y el Viva la vida de Coldplay.  Oh, sí. Cosas mías, pero tienen que ver con la vida y la muerte y mis hijos y la relación y el paso del tiempo y los errores que cometemos en el largo camino de la vida, que diría el poeta.

Para tenerla en la cabeza constantemente.

Las últimas que he adquirido después de largos años de búsqueda. Ahora estoy cantando todo el día el Hippie punks de Crowbar, que es muy bélica y me pone de un humor perfectamente horrible para enfrentarme con el resto del día.

Por último, la canción pop perfecta.

The tears of a clown de Smokey Robinson & The Miracles. También la versión de The Beat. O el Let’s make this precious de Dexys.

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