Crónica: Zola Jesus + Somos La Herencia (Sala Taboo, Madrid)

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  981 Heritage SON Estrella Galicia 

  31 Octubre, Sala Taboo, Madrid

La pasada Noche de Brujas, Samhain, Halloween, Día de Muertos….fue el día de conjura propiciatoria para darse este concierto. En primer lugar salieron a escena los madrileños Somos La Herencia que presentaban su nuevo e.p. “Parálisis del Sueño”, manufacturaron un after – punk incólume con esos bajos más altos que las guitarras, propio del estilo, donde la gravedad es más importante que la armonía, sonido a infierno épico en la voz del también teclista que tocaba un pequeño sintetizador anarquista de la CNT y pedía con frecuencia que se le apagaran las luces, hubieron colaboraciones poéticas sobre el escenario de un chico extremadamente delgado. También se tocaba un timbal muy propio del dark folk, instrumento con el que luego daría una sorpresa al final de su actuación Zola Jesus.

Colgando del techo habían unas pantallas redondas para los visuales donde se reproducía, una de las películas más bellas e inquietantes que he visto, la armenia El Color De La Granada sobre el poeta Sayat Nova de 1968 del amigo de Andrei Tarkovski, Sergei Parajanov.

SLH cantaron a las víctimas del sueño, a Calígula… en un escenario que hicieron temblar, literalmente se movía, habían frases confusas sobre una tela negra detrás que hablaban de amor, muerte o árboles. El dragón que preside la Taboo miraba fijamente al vocalista. Al ser tal noche señalada, habían personas disfrazadas de zombies por el local y otros que no, claro. La actuación terminó con un poema místico tocado por una flauta de religión pagana.

La noche brujeril dio a la Taboo, como decía, un aspecto divertido y variopinto, debido a un público marcadamente dark, entre todo tipo de urbanitas, gente con camisetas de Psychic TV, Swans, chicas con cejas depiladas tipo Cleopatra/Siouxsie, góticos con el cuello lleno de cadenas…

Primero salieron al escenario los dos acompañantes de Zola Jesus, en riguroso negro, uno de ellos tenía unos teclados de base piramidal, un tres en uno sonoro apoyado en soportes, la gente esperaba la salida de la artista rusa tomando chupitos envueltos en papel negro. El interludio musical antes de que saliera Zola Jesus fue algo soporífero, música hip hop que iban subiendo de volumen, no hizo más que caldear el ambiente, aún así más de uno se movía con el “flow”.

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¡Al fin apareció Zola Jesus!, seria y sosteniendo un recipiente con algún tipo de incienso humeante en ofrenda a esta mágica noche, menuda forma de romper el hielo… Tras un pequeño canto…¡Shock total!, empezó a agitarse por todo el escenario, a revolverse, subirse por las paredes, revolcándose por el suelo, moviendo la cabeza como una black metalera, encaramándose como un animal salvaje en las barandillas que rodeaban el escenario, todo esto con un trombón enorme de fondo y bits retumbando revolucionados. ¡¡Madridddd!!!, Gritó esta menudita reina del dark pop actual, para subirse cual gárgola por los entramados del escenario, tenía unos zapatos de goma como de ninja, estaba bien sostenida. Nika Roza Danilova, estudió filosofía y de ahí el toque oscuro existencial de su música, de autores como Nietzsche, Schopenhauer o Dostoievski, ha confesado que leyó a estos escritores antes de tiempo, Danilova a día de hoy tiene 26 años. Su filosofía personal es: Creer en no evitar las cosas que te asusten. Especialmente cosas realmente oscuras. El duende salvaje Danilova se acercó lo más que podía a su público, confrontándose a él, haciendo movimientos hieráticos con brazaletes metálicos, un metal le envolvía también la mano. El programador trigonal ‘DeGroot’ tocaba el timbal dark folk mientras Danilova deambulaba poseída, cayó el tema “In your nature” que le remezcló nada menos que David Lynch, llegó a colaborar con los que han sido uno de los grupos más importantes de la música electrónica como es Orbital. También decir que hay una colaboración de Zola Jesus en la banda sonora de una de las mejores películas que se han hecho sobre amor y vampiros “Only lovers left alive”. Tocaron uno de los singles de su último disco “Taiga”, las taigas son bosques boreales o bosques de nieve, el tema en cuestión fue “Hunger”, cuando terminó este colérico tema, espetó un ¡¿Cómo están?!. Los que decían que Zola Jesus había perdido experimentación y se había relajado en su último disco, al menos en directo lo desmintió.

El sonido de voces en los samplers lo sustituía el trombón, extraña combinación para la electrónica, brillante y original. A pesar de no parar de convulsionarse por el escenario, confrontarse con periodistas y público, Danilova no sudaba. ¿Estaría muerta?. Una Dido gótica con voz masculina operística, por momentos, debido a sus años de estudio de canto que abandonó. Danilova portaba un traje oscuro de corte marciano como el personaje de Aelita, película de ciencia ficción rusa, que sintonizaba con la música de ritmos maquinales que sonaba, con un trombón de sonido apacible en contraste al sonido más industrial; el otro teclista manejaba un sintetizador con un sonido eléctrico tirando a piano clásico. De su segundo disco tocó el tema “Sea talk” (Do you want to go?/ Do you really know?).  DeGroot tocaba el timbal con baquetas de cabeza redondeada que le da un toque más solemne al sonido, como un Gong de madera. Como un imposible cuervo blanco Danilova proveniente de una tundra, se encaramaba en las barandillas del escenario escondida tras una columna cantando a capella, al que siguió otro tema de los nuevos “Nail”(Set me free!!), entre el sonido a piano, el timbal y el trombón, la música sonaba a himno de aspectos mayestáticos, el calor rojo que desprendía Danilova lo propagaba por la sala incitando a cantar y bailar, azuzando al público, se perdía por la sala cantando.

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El trombonista en uno de los últimos temas le sacaba al instrumento unos timbres funerarios, el otro teclista hacía que sonara a golpe seco, por ahí, como asistente, andaba Arash Moori, telonero de Tim Hecker en la semana anterior. En el penúltimo bis, se perdió el sonido del teclado (electrónica disfuncional en noche de brujas), así que Danilova tuvo que ponerse a cantar a pelo, el sonido volvió con dureza aderezando la voz de Zola Jesus entre el heavenly voice y la voz de loba esteparia. En el último bis ya pasamos a ritmos más Nine Inch Nails, Danilova, sacó dos baquetas negras que con furia enloquecida empezó a utilizar contra unos pobres platillos que puso en el escenario, acompañado por el timbal apocalyptic folk en una catarsis final.

Sebensuí A. Sánchez

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