Joy Division: El pasado es ahora parte de mi futuro

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Joy Division nació en el convulsionado Manchester de finales de los setenta, donde el movimiento punk estaba de plena actualidad. Las ganas de romper con el conformismo social y político imperaban en las Islas Británicas por aquel tiempo. Precisamente, años más tarde, otra banda legendaria de la ciudad, como The Smiths, no escatimarían esfuerzos por recalcar una y otra vez lo deprimente de crecer en una ciudad a la que la retrataban como un infierno, oscura, triste y decadente tanto desde el punto de vista urbanístico como social y cultural.

La idea de formar una banda surgió del guitarrista Bernard Summers y el bajista Peter Hook. Seguidores de bandas como Sex Pistols o The Clash y descontentos con el clima de conformismo que les rodeaba en la triste Manchester estaban decididos a formar un nuevo grupo. Terry Mason era el batería elegido. Sin embargo faltaba lo más importante para una buena banda de punk: el vocalista.

Summers y Hook asistieron al mítico concierto de los Sex Pistols en el Manchester Lesser Free Trade Hall, en julio de 1976 y allí conocieron a un joven e introvertido llamado Ian Curtis, que llevaba una camiseta con el lema “HATE” en la espalda, y que sería el que posteriormente respondería a su anuncio de “Se busca cantante” que el grupo había puesto en una tienda de discos de la ciudad. Este, por cierto, es uno de los conciertos más influyentes en la historia del rock, ya que allí confluyeron y se decidieron a formar un grupo, además de Joy Division, los futuros The Fall y varias bandas más que saldrían de esa ciudad en el noroeste de Inglaterra.

Richard Boon y Pete Shelley del grupo Buzzcocks sugirieron el nombre “Stiff Kittens” para el grupo. Aunque el nombre “Stiff Kittens” apareció en algunos panfletos de presentaciones, a la banda nunca le agradó ni lo aceptó oficialmente. El nombre de la banda sería Warsaw y estaría compuesta por Ian Curtis (guitarra y voz), Bernard Sumner (guitarra y teclado), Peter Hook (bajo) y Terry Mason (batería). Debido a que carecía de confianza en sus capacidades como baterista, Mason abandonó el grupo el día anterior a la primera presentación en el Electric Circus, para transformarse en el representante del grupo. Su sustituto definitivo sería Stephen Morris.

Bajo el nombre Warsaw, editaron un Demo de 11 Tracks, que presentaron a la discográfica RCA. El LP jamás se realizó, ya que la banda se negó a que la discográfica se entrometiera con el sonido del grupo incluyendo sintetizadores por lo que el disco fue distribuido por la propia banda en forma de Bootleg, y pasado de mano en mano. El material, sin duda alguna es objeto de colección, temas que más tarde aparecieron en los dos discos de Joy Division, pero que vale la pena escucharlos en su versión primitiva.

En diciembre de 1977 han de cambiar el nombre de la banda por problemas legales con una banda de heavy metal de nombre Warsaw Pack que en aquella época lanzaba su primer LP. Para la elección del nuevo nombre, Curtis y compañía se inspiraron en “La casa de las muñecas”, una novela ambientada en un campo de concentración nazi en la que el autor denominaba Joy Division al lugar donde las mujeres detenidas se prostituían. Pero más allá de las connotaciones del nombre elegido para la banda, la fascinación de Curtis por el lado oscuro del ser humano resulta ya más que evidente en las primeras canciones de la banda. Y sus fuentes literarias de inspiración también: Kafka, J.G Ballard, Joseph Conrad, etc.

La música y el género musical del grupo se empezó a definir por este periodo. Las sesiones grabadas en diciembre de 1977 comenzaron a sonar de manera considerablemente distinta al sonido producido en The Warsaw Demo.

Ian_CurtisEl primer show de la banda bajo el nombre de Joy Division fue en el Pip’s, Manchester, el 24 de enero de 1978. En vivo, la banda de Manchester era un grupo que basaba su presentación casi totalmente en la honestidad con la que cantaba Ian Curtis. El característico baile que hacía en los intervalos musicales de algunas canciones se ha convertido en su marca registrada, aunque este movimiento aparentemente buscaba reproducir los espasmos epilépticos que sufría el cantante. Un par de veces Curtis tuvo estos ataques en el escenario e irónicamente la mayoría del público pensaba que esto era parte del espectáculo y se asombraba de la capacidad histriónica del cantante, sin enterarse que estaban asistiendo a un verdadero ataque de epilepsia.

Curtis era un poeta, y un compositor brillante. Desde joven, ya mostraba talento para escribir. A pesar de que consiguió ir a estudiar con una beca a The King’s School, nunca tuvo éxito académico. Entre libros de Kafka y discos de The Doors, Ian descubrió el punk rock y quedó fascinado con los ideales del movimiento.

A Ian Curtis no le gustaba nada tocar la guitarra y, además, no tenía ni idea. Prefería mantenerse en tensión, amarrado al pie del micro y en espera de uno de los calambres que le hacían entrar en trance. Sus compañeros en Joy Division le convencieron de que no estaría mal tener de vez en cuando el apoyo de una guitarra rítmica. Ian terminaría aceptando a regañadientes. La utilizó poco (en el clip de “Love Will Tear Us Apart”, por ejemplo) y siempre se limitaba al único acorde que sabía: RE.

El 9 de junio de 1978 Joy Division tocó junto con otras bandas en la apertura del club The Factory de Tony Wilson, conocido animador de Granada TV. Poco después éste fundaría el sello discográfico Factory que en diciembre de ese año edita el EP “A Factory Sample”, un compilado de las bandas del sello entre las que estaban Durutti Column, John Dowie y Cabaret Voltaire. Joy Division participó con los temas “Glass” y “Digital”.

Control

El 27 de diciembre de ese mismo año harían su primer concierto en Londres, en el Hope And Anchor de Islington frente a alrededor de 30 personas. Este fue, además, el primer show por el que cobraron entrada.

En el mes de febrero de 1979 Joy Division toco en los estudios de la BBC, donde grabaron varios temas para el conocido programa del célebre DJ John Peel. Esto les dio bastante publicidad y en marzo de ese mismo año tocaron como teloneros de The Cure en el Marquee, uno de los clubs de conciertos más conocidos de la capital londinense.

El primer álbum de la banda, “Unknown Pleasures” (1979), es uno de los trabajos clave de la historia del rock. Es un clásico más allá del lugar y el tiempo en el que se hizo, por una parte por la portada de Peter Saville, representando la imagen del primer púlsar descubierto sobre un fondo negro estampado. Su carácter enigmático oscuro representa perfectamente a Joy Division y, de hecho, algunos críticos de la época llegaron a bautizarlo como “el disco muerto”. Junto al “Dark Side of the Moon” de Pink Floyd o “The Velvet Underground and Nico” se considera una de las cover arts más representativas y reconocidas de todos los tiempos.

“Unknown Pleasures” es atmósfera, es sentimiento. Nos encontramos con un disco predominado por sonidos contundentes de baterías, guitarras distorsionadas y una voz desgarradora, en un ambiente totalmente oscuro y depresivo sin la ayuda de un solo sintetizador.

Las diez canciones del interior de disco son frías como la piedra. Canciones con sonidos de fondo donde escuchamos ruidos de movimientos y actividad. La epiléptica danza de la muerte de “She’s Lost Control” es sin duda uno de los mejores temas del trabajo. La canción trata sobre una chica epiléptica a la que Ian Curtis intentó ayudar desde su puesto de trabajador social, pero que murió al poco tiempo, lo que le dejó profundamente impresionado (Hay que aclarar que Curtis la escribió antes de descubrir que él mismo tenía epilepsia). Canciones como la frenética “Disorder” o la autobiográfica “Shadowplay” hacen de este trabajo un disco imprescindible para entender lo que fue la evolución del punk al post-punk en Reino Unido.

“Unknown Pleasures” es un disco vanguardista, atrevido, arriesgado… único. Tuvo muy buenas críticas y se vendió bien. Pero a pesar del éxito y las ofertas de sellos grandes, Joy Division decidió quedarse en Factory para poder tener control sobre su música. La Warner Bros americana les llegaría a ofrecer un milón de dólares para distribuir su disco en los EEUU y hacer algunos vídeos. Nunca respondieron….

En diciembre iniciaron una breve gira por Europa durante el cual terminó el affaire de Ian con Annick Honore que había empezado un par de meses antes. Curtis estaba enamorado de su mujer Deborah Woodruffe, pero ella sabía de su relación con Annik Honore, una joven belga que no se conformaba con ser una groupie más.

ian-curtis-1El 2 de mayo de 1980, Joy Division tocó su último concierto en Birmingham. Este concierto fue la única vez que tocaron “Ceremony”. Esta canción por sí misma es capaz de explicar qué supuso el punk y por qué su evolución natural debía ser el post-punk, posiblemente la etiqueta con más sentido de todos los tiempos.

Dos semanas después, debían partir hacia Estados Unidos para iniciar su primer tour por tierras americanas. Nunca llegaron. Y el single “Love will Tear us Apart” y el álbum “Closer” quedaron como obras huérfanas, y junto con el posterior “Still” acompañado del single “Atsmophere”, publicados al año siguiente, recogerían el testimonio del ultimo legado artístico de una gran banda.

En la madrugada del domingo 18 de mayo de 1980 Curtis puso el disco “The Idiot”, de Iggy Pop y tras escribir una pequeña nota a su esposa (“….en este momento decido morir. No escribo más”) se ahorcó en la cocina de su casa. La noche en que murió, además, estuvo viendo una de sus películas preferidas, “Stroszek”, de Werner Herzog, en la que se muestra la vida de un atormentado artista que al final se suicida.

El resto de componentes de la banda sabían que Ian anteriormente ya había intentado suicidarse tragándose un puñado de medicamentos, pero creían que era un gesto para la galería. Ingleses al fin y al cabo, en el grupo no se hablaba de sentimientos personales. Los efectos negativos de la epilepsia sobre su salud junto a sus problemas personales, con divorcio incluido y adicción a algunos fármacos, fueron algunas de las causas que contribuyeron a querer quitarse la vida.

La gira americana se canceló inmediatamente, y un mes después del trágico suceso Factory sacó al mercado el célebre single “Love will tear us apart”, que vendió rápidamente más de ciento sesenta mil copias y alcanzó el decimotercer puesto de las listas de éxitos inglesas, mientras que “Closer”, posiblemente uno de los mejores discos de los ochenta, llegó al TOP10.

El sonido de este segundo y último disco de Joy Division se aleja bastante de los primeros Joy Division que sonaban más punk. Aparcan el guitarreo frenético, a pesar de mantenerlo en “Colony”, para dejar paso a la música oscura a base de efectos digitales, climas fríos y solitarios, tal y como se puede escuchar en “Isolation”. De esta manera, la triste “Decades” pone el punto y final al disco y a Joy Division.

A pesar de su corta carrera y su status de “grupo de culto”, Joy Division han ejercido una influencia de largo alcance. La evolución musical de la banda durante los pocos años que duró, aunque paralela a la de otros grupos contemporáneos como Magazine o The Fall es clave para entender lo que sucedería en la posterior década, los años ochenta. Joy Division ha influido tanto a bandas como The Smiths, The Cure, REM, Mogwai o U2 como a grupos de moda en la actualidad como Interpol o The Horrors.

Sin embargo, desgraciadamente los primeros años de la década de los ochenta vieron la vulgarización de sus hallazgos, con el ascenso del tecno-pop. Hasta “She’s lost control” imperó en las pistas de baile, con la detestable versión de Grace Jones.

New Order, el grupo fundado por el resto de miembros de Joy Division tras la muerte de Curtis, vendió más discos y dio conciertos multitudinarios pero a quien se recuerda con mayor reverencia es a Joy Division, esa banda salida de un oscuro Manchester en decadencia que se ha convertido sin duda en una de las piezas fundamentales en la historia del rock. Por mucho que digan los críticos de pedigrí de la época, New Order no han tenido nada que ver con el post punk. Como mucho en su primer LP, “Movement” y esto tiene una fácil explicación: las canciones del mismo ya estaban escritas por Ian Curtis antes de morir.

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La muerte de Curtis le dio a Joy Division la credibilidad que todo grupo busca. Ian no solo hablaba de temas deprimentes y pesimistas en sus canciones, sino que vivía realmente esa depresión y la prueba de ello lamentablemente fue su suicidio. Un suicidio que fue la máxima prueba de que todo lo que decía lo decía de corazón y la honestidad es la máxima cualidad de un artista.

Brais Iglesias Castro @Bricepinkfloyd

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