CRÓNICA: Mundaka Festival 2015. Notable primera edición

Echo

Los pasados días 30 y 31 de julio y 1 de agosto se celebró la primera edición del Mundaka Festival, evento que presentaba un cartel con varios nombres internacionales potentes y una buena selección de bandas nacionales y locales. El propósito de los organizadores era combinar la música en directo con el surf y la gastronomía vasca, todo esto enmarcado en el inigualable paisaje de la biosfera de Urdaibai.

JUEVES 30

El primer día se presentó como el más flojo de los tres en cuando a aforo; nos llamó la atención que los yanquis Anti-Flag no congregaran ni a mil personas en el recinto. Puede que se debiera a que faltó promoción o a un precio de abonos un tanto alto para una primera edición de un festival (alrededor de 60 euros). Tampoco ayudaba el mínimo servicio de trenes (perdimos el último y nos quedamos tirados).

En cualquier caso, musicalmente la primera jornada fue un éxito. Abrieron los locales The Uski’s, ya un clásico de la escena surfera, que combinaron temas de su nuevo trabajo con otros anteriores como ‘Katuek Bezala’, ‘Horrelako’ o esa gran versión de ‘Should I stay or should I go’ que es ‘Haizie hartzen’. Acto seguido fue el turno de Smile, que no abandonaron esa pose surfera, en su caso más orientada al folk y a la música californiana. Personalmente no nos gustaron demasiado y se entretuvieron demasiado entre canción y canción, pero canciones como ‘City girl’ hicieron bailar al personal.

A las 11 en punto salieron al escenario los neopunkis Anti Flag, banda de Pensilvania con unos cuantos discos a sus espaldas y muy conocidos al otro lado del Atlántico. A pesar del poco público presente, dieron toda una lección de actitud e incluso hubo varios pogos (aunque suavecitos) en primera fila. Anti Flag tienen buenos temas e incluso algún himno como ‘One trillion dollar’, ‘This is the end’ o ‘The press corpse’, que fueron los puntos neurálgicos de la actuación. Sin embargo, los temas de los últimos discos nos dejaron algo fríos.

La verdadera fiesta llegó con los guipuzcoanos Rural Zombies, banda muy joven que acaba de firmar con Warner y factura un indie muy bailable, en la onda de FOALS, los primeros Two Door o Bloc Party en sus buenos tiempos. Los de Zestoa nos hicieron quemar zapatilla de lo lindo. También estuvieron impecables Belako, que actuaron justo después y pusieron broche final a la velada. Últimamente han logrado encontrar un repertorio más equilibrado, dejando a un lado algunos temas de su primer trabajo e introduciendo los de sus últimos EPs (de mayor calidad que el debut). Da gusto ver cómo una banda tan auténtica es capaz de llenar festivales y enganchar tanto al público.

Mención especial para Optigan1, que culminó la velada con una gran selección de temas en la carpa de DJs.

Belako3

 

VIERNES 31

En la segunda jornada tuvimos la mala pata de llegar tarde y perdernos a bandas como Mobydick o Dead Bronco. Sin embargo la actuación de Loquillo compensó todo. Ante muchos más asistentes que el día anterior, el barcelonés afincado en San Sebastián nos brindó un largo repaso a todos los hits de su carrera. Hay que decir que en este tipo de festivales, el setlist de Loquillo peca de ser casi idéntico y conservador. Sin embargo, es imposible aburrirse de clásicos como ‘El rompeolas’, ‘Rock and roll actitud’ o la más reciente ‘Cruzando el paraíso’. Y ya si además versiona a los Burning, nos quedamos todos más que contentos.

Travellin’ Brothers es una banda que impresiona. Son capaces de meter a toda una big band en un festival. Más que de Leioa podrían ser de Mississippi. Dominan el swing, el blues y el soul y un directo suyo es un repaso por toda la historia de la música norteamericana. Excelentes.

Unclose echaron el cierre a la segunda jornada. Seguramente los hubiéramos disfrutado más en otro momento y otro lugar. No es fácil suceder en un escenario a una banda de casi 20 personas y además una banda tan cercana a la electrónica chocaba demasiado en un cartel dominado por bandas de rock and roll, blues y country.

 

SÁBADO 1

El gran día llegaba el sábado, con dos bandas internacionales que podían funcionar cada una de ellas como cabeza de cartel. Por un lado, los británicos Echo & the Bunnymen y, por otro lado, los míticos The Sonics de Tacoma.

Pero antes les tocó el turno a los bilbaínos Smoke Idols, seguramente la banda con más calidad de Bizkaia en este momento. Antes no más de 100 espectadores madrugadores, ofrecieron un bolazo que nos teletransportó a Mánchester. Suenan a Stone Roses, a Primal Scream, a Blur, a Oasis… y además lo hacen bien. Tuvieron la osadía de versionar el ‘Bittersweet Symphony’ de The Verve y el ’24 hour party people’ de los Happy Mondays. Escuchen ‘Rat race’, su nuevo single.

Prometían mucho Peachy Joke, banda vizcaína afincada en Barcelona. A la hora de la verdad nos quedamos un tanto decepcionados. No hay duda de que tienen mucha técnica y calidad, pero sonaron cada uno por su lado, muy poco compenetrados. Mejoraban cuando introducían el bajo, pero luego el concierto volvía a decaer. Quizás les perjudicó el sonido del recinto.

Poca gente apostaba algo por Echo & the Bunnymen, banda que hoy en día ha quedado bastante olvidada y las nuevas generaciones apenas conocen. Pero menudo conciertazo, el mejor del festival. Qué fuerza tienen en directo las canciones de los de Mánchester y qué gran artista y vocalista es Ian McCulloch. Canciones como ‘The killing moon’ fueron realmente emocionantes. Lamentablemente, poca gente les hizo caso, más concentrada en hablar entre ellos o aguardar a The Sonics.

Por fin llegó el turno de los veteranos cabezas de cartel. Y no defraudaron. El mítico Gerry Roslie no está para muchos trotes y cada vez canta y grita menos, pero el bajista Freddie Dennis (algo más joven que el resto de la banda) le cubre a la perfección. El repertorio de los Sonics es insuperable: todo clásicos de R&B salvaje y rock and roll, un guitarrista que se salía y un batería inclasificable, ninguna otra persona en el mundo toca como él. Escuchen los primeros discos de la banda y entenderán lo que digo. Lo mejor, la canción inicial (‘Cinderella’) y la oscurísima ‘The Witch’ con la que cerraron el show. Un lujo poder disfrutar hoy en día de está banda con 55 años de trayectoria. Espero que el Mundaka Festival haya sido mínimamente rentable y podamos ver una segunda edición el verano que viene.

Miguel Aizpuru

 

 

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